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La grasa es uno de los aspectos que más observan los compradores a la hora de elegir un corte de carne.

Mientras algunas personas optan por piezas con grasa blanca, otras creen que la grasa amarilla es señal de mejor calidad o de una alimentación más natural del animal.

No obstante, el color de la grasa no siempre indica que la carne es mejor o peor. Existen distintos factores que influyen en su apariencia.

Qué diferencia hay entre la grasa amarilla y la grasa blanca

El color de la grasa depende, principalmente, de la dieta del animal. Los bovinos alimentados mayormente con pasturas suelen acumular carotenoides, pigmentos naturales presentes en el pasto, que pueden darle un tono amarillento a la grasa.

Por otro lado, los animales criados con una alimentación basada en granos desarrollan una grasa mucho más clara, casi blanca, debido a la menor presencia de estos pigmentos.

Además, influye la edad del animal. A medida que el ganado envejece, tiene más tiempo para acumular carotenoides en el tejido graso, por lo que es habitual que la grasa se vuelva más amarilla. Algunas razas bovinas, además, presentan naturalmente una mayor tendencia a conservar estos pigmentos.

Carne con grasa amarilla o blanca: qué recomiendan los expertos para elegir un corte de calidadChatGPT

Grasa amarilla o blanca: cuál conviene comprar

Desde el punto de vista de los expertos, ninguna de las dos es mejor únicamente por su color. Una grasa amarilla no significa que la carne esté en mal estado, o sea menos sana, del mismo modo que una grasa blanca no garantiza una calidad superior.

Para elegir un buen corte de carne conviene prestar atención a otros aspectos más importantes:

  • Que la carne tenga un color rojo brillante y uniforme.
  • Que la grasa sea firme y esté bien adherida con el músculo.
  • Que no presente olores fuertes o desagradables.
  • Que el corte conserve una apariencia fresca y no tenga exceso de líquido.

Qué hay que mirar antes de comprar carne para llevar un corte de mejor calidad

El color de la grasa es apenas uno de los elementos a considerar. Para llevar un corte de buena calidad también es recomendable observar el marmoleo, es decir, la grasa distribuida dentro del músculo, ya que aporta jugosidad y sabor durante la cocción.

Asimismo, es importante comprar en carnicerías o supermercados que mantengan la cadena de frío y ofrezcan productos correctamente conservados.

En conclusión, la elección entre grasa amarilla o blanca dependerá más del tipo de producción y de las preferencias personales que de una diferencia real en la calidad de la carne.

¿Es sano comer carne con grasa?

Sí, puede ser sano comer carne con grasa, pero depende de la cantidad, el tipo de corte y del resto de la alimentación.

La grasa de la carne no es “mala” por sí sola. Aporta energía y ayuda a absorber vitaminas liposolubles (A, D, E y K).

Sin embargo, una parte importante de esa grasa es grasa saturada, cuyo consumo excesivo se asocia con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares en algunas personas.

En general, los expertos recomiendan:

  • Elegir cortes magros la mayor parte del tiempo (como lomo, cuadril, nalga o peceto).
  • Consumir cortes con más grasa de forma ocasional, sin necesidad de eliminarlos por completo.
  • Retirar parte de la grasa visible si se busca reducir la ingesta de grasas saturadas.
  • Combinar la carne con verduras, legumbres y cereales integrales para lograr una alimentación equilibrada.

También es importante distinguir entre la grasa intramuscular (el “marmoleado” que da sabor y jugosidad) y los grandes bordes de grasa externa. El marmoleado suele mejorar la textura de la carne y, consumido con moderación, no representa un problema para la mayoría de las personas sanas.