El proceso de cierre de Garbarino entra en su etapa final. Luego de la quiebra decretada en marzo, la Justicia avanza con la liquidación de los activos de la empresa para afrontar las deudas acumuladas con acreedores.
La causa está a cargo del Juzgado Nacional en lo Comercial N°7, bajo la órbita del juez Fernando D’Alessandro, quien ordenó desmantelar la estructura mínima que aún seguía operativa.
Cierran los últimos locales en Buenos Aires
En este contexto, comenzó la venta del stock remanente y el cierre de los últimos tres puntos de venta que la empresa mantenía en la Ciudad de Buenos Aires. Con esta medida, la firma deja de tener presencia comercial activa.
A partir de ahora, todos los bienes pasan a manos de la sindicatura, que tendrá la tarea de identificarlos, administrarlos y avanzar en su venta para cubrir el pasivo.
El proceso incluye la verificación de créditos, con fecha límite hasta el 24 de junio. Durante ese período, bancos, proveedores y extrabajadores deberán presentar sus reclamos para ser considerados dentro de la liquidación.
En paralelo, se lleva adelante un relevamiento integral para detectar todos los activos disponibles. Esto incluye sucursales, mercadería y también las plantas industriales de Tecnosur y Digital Fueguina, ubicadas en Tierra del Fuego, que actualmente se encuentran paralizadas y no lograron ser vendidas en intentos anteriores.
Qué pasará con la marca Garbarino
Uno de los puntos más relevantes del proceso es el destino de la marca. Considerada un activo de valor dentro del mercado local, podría ser preservada y ofrecida en venta como un bien intangible.
La sindicatura analiza abrir un proceso específico para su comercialización, teniendo en cuenta su posicionamiento histórico en el sector de electrodomésticos.
Una historia que llega a su fin
Fundada en 1951 por los hermanos Daniel y Omar Garbarino, la empresa llegó a convertirse en una de las cadenas más importantes del país, con más de 200 sucursales y unos 4.500 empleados.
En 2020 pasó a manos del empresario Carlos Rosales, pero los intentos por revertir la crisis no prosperaron. Tras varios procesos fallidos de reestructuración, la compañía terminó en quiebra, marcando el cierre definitivo de una de las marcas más reconocidas del comercio argentino.