

Tener un limonero en casa es el sueño de muchos, pero la frustración llega cuando pasan las estaciones y el árbol luce verde y frondoso, pero sin una sola flor. A veces, la planta parece estancada en un crecimiento vegetativo y se olvida de su función principal: dar frutos.
Lo que muchos no saben es que la solución para activar la floración no requiere comprar productos químicos costosos en un vivero. A menudo, el impulso que la planta necesita se encuentra en nuestros propios desechos orgánicos, específicamente en algo que solemos tirar a la basura sin pensarlo dos veces.
La clave está en el potasio y el fósforo, dos minerales esenciales para el desarrollo de las flores y los frutos. Mientras que el nitrógeno ayuda a las hojas, el potasio es el “combustible” para que el limonero arranque a producir. La fuente casera más accesible de este nutriente es la cáscara de banana.
Para aprovechar este recurso, puedes preparar un “té” o infusión fría muy sencilla. Solo necesitas cortar en trozos pequeños las cáscaras de una o dos bananas y colocarlas dentro de una botella o frasco con un litro de agua común de la canilla.

El secreto para que funcione es la paciencia en la preparación: no se debe usar de inmediato. Hay que dejar reposar la mezcla entre 12 y 24 horas. Durante ese tiempo, los nutrientes de la cáscara se liberan en el agua, creando un fertilizante líquido potente y 100% natural.
Una vez pasado el tiempo de reposo, se debe colar la preparación para retirar los restos sólidos. Con ese líquido resultante se riega la tierra alrededor del tronco. Lo ideal es repetir este proceso cada 15 días, especialmente durante los meses de primavera y verano, que es cuando la planta tiene mayor actividad.
Sin embargo, hay que recordar que este fertilizante no es mágico si el entorno no acompaña. Si el limonero no recibe al menos seis horas de sol directo o si está ahogado por un exceso de riego, difícilmente florezca, por más potasio que le agreguemos.
Cuidar los niveles de luz y controlar que la maceta no le haya quedado chica son los complementos necesarios para que este truco funcione. Con un poco de constancia y este aporte extra de energía, es cuestión de tiempo para que aparezcan los primeros azahares y, eventualmente, los limones.















