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Día de Santa María: qué celebra la Iglesia Católica este 20 de octubre

Pese a que lleva el nombre de la Virgen, esta figura religiosa italiana vivió casi dos mil años después en Italia.

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Este viernes y como cada 20 de octubre, la Iglesia Católica celebra a Santa María Bertilla Boscardín, una monja italiana reconocida por su entrega a los enfermos y vida sencilla.

Pese a que tiene el mismo nombre que la Virgen, su figura solo está asociada a la madre de Jesús en su importancia religiosa ya que sus vidas tienen cerca de dos milenios de diferencia en la historia y reconocimiento muy distinto: esta última fue venerada en vida.

Día de Santa María, ¿quién fue esta figura para la Iglesia Católica?

Anna Francesca Boscardin es el verdadero nombre de esta religiosa italiana que vivió a fines del siglo XIX y principios del XX. Es importante destacar que, pese a morir a los 32, su obra le alcanzó para ser canonizada menos de 50 años después. El Papa Juan XXIII decidió convertirla a santa en 1961.

Santa María nació en Brendola (Italia) y criada por una familia muy pobre. Su padre era alcohólico y maltrataba a las mujeres con las que convivía. Ya de joven, esta figura decidió trabajar para poder mantenerse y alejarse de un contexto adverso.

En su juventud, la primera profesión de este símbolo de lucha fue como empleada doméstica. Definitivamente, su vida estaría dedicada al servicio. Cuando pudo conseguir los bienes necesarios para ordenarse monja, entró a la Congregación de Santa Dorotea.

Santa María fue una monja dedicada al cuidado de los enfermos.

Su recorrido como religiosa destacó en las tareas de cocina y, sobre todo, en el cuidado de los enfermos en un hospital de Treviso. Fue tal su entrega que sus últimos 12 años de vida fueron marcados por una afección de salud contraída durante su servicio.

¿Cómo se homenajeó a Santa María?

Tan grande fue su amor y servicio que en el centro sanitario donde trabajó con niños durante el final de su camino, hay una placa en su honor que fue erigida previa a su canonización: "A la hermana Bertila Boscardin, alma escogida y de bondad heroica, quien durante varios años alivió como un ángel el sufrimiento humano en este hospital", repasa.

Como legado, Santa María dejó dos frases importantes que aún la definen:

"A Dios toda la gloria, para el prójimo toda la alegría y para mí todo el sacrificio"

"Diga a las hermanas que trabajen solamente por el Señor, que todo es nada, todo es nada".

Previo a su muerte, un médico del sanatorio al que dedicó su vida anticiparía el camino que obedecería la Iglesia: "Allá arriba está muriendo una santa". 

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