Salud

Curva del estrés: cuándo llega el burnout y cómo saber cuándo parar

Cómo evitar llegar al pico máximo y por qué los especialistas dicen que sentir un poco de estrés es necesario.

El estrés es una de las grandes amenazas cotidianas porque es sabido que puede traer consecuencias directas en la salud. Sin embargo, el estrés está presente por algo. Este mecanismo funciona en el cuerpo como una señal de alerta que ayuda a reaccionar ante distintos estímulos o amenazas y es lo que nos ha mantenido vivos como especie a lo largo de los años.

Es así que el estrés como función del cuerpo no es malo en sí mismo. Lo preocupante es cuando llega niveles tan elevados que hacen imposible controlarlo. 

El estrés, entonces, es necesario, pero no el estrés continuo, que podría llevar al burnout, sino por momentos puntales de activación durante la jornada laboral. La activación física que conlleva tener estrés de corta duración y de forma puntual facilita la concentración porque hace estar más alerta. "Aumentar el estrés para rendir mejor puede parecer contradictorio pero de acuerdo con la investigación, esta sensación hace que aumente la atención y el interés y te ayuda a concentrarte... hasta cierto punto", dijo Francesca Gino, profesora de Harvard Business School en una nota publicada por el diario El País. 

La curva del estrés.

La ley de Yerkes-Dodson dice que el rendimiento aumenta con la excitación fisiológica o mental (estrés) pero solo hasta cierto punto. Cuando es demasiado alto, comienza a disminuir. Es decir, hay una curva normal o de campana, donde hay un punto óptimo de estrés y rendimiento. Es lo que sucede, por ejemplo, con las personas que aseguran que "trabajan mejor bajo presión": una fecha de entrega demasiado lejana o una tarea aparentemente sencilla, puede contribuir a la procrastinación. Pero cuando los recursos comienzan a escasear, el rendimiento aumenta.

Pero esta curva no es siempre igual, varía según la complejidad y la familiaridad de la tarea: diferentes tareas requieren diferentes niveles de activación (estrés) para un rendimiento óptimo, según el estudio The arousal-athletic performance relationship: Current status and future directions, publicado en la revista científica APA Psycnet. Las tareas más difíciles y desconocidas requieren niveles más bajos de activación para facilitar la concentración, pensar con claridad y poder comprender lo que parece que se te escapa. Las más fáciles requieren más activación para mantenerte atento e inducir y aumentar la concentración.

Entonces, estresarse de vez en cuando es inevitable, así que lo ideal sería encontrar la mejor forma de sobrellevarlo. Entre ellas, los expertos aconsejan principalmente intentar aumentar la sensación de control sobre el trabajo a realizar, centrándose en los aspectos donde hay capacidad de acción y en las decisiones que están al alcance de la mano.

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