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El chef Christian Petersen ya está en su casa. Después de casi un mes entre distintos centros de salud, el conductor televisivo recibió el alta del Hospital Alemán y rompió el silencio sobre el episodio que vivió en diciembre mientras realizaba el ascenso al volcán Lanín, en la provincia de Neuquén.
“Por suerte ayer desde el Hospital Alemán me dieron permiso para ir a casa. Todavía no saben qué me disparó esto, por lo que no puedo contarte exactamente qué pasó”, explicó Petersen en diálogo con el periodista Juan Etchegoyen.
Además, el chef agregó que en los próximos días recibirá los resultados de estudios clínicos que podrían arrojar luz sobre las causas de su descompensación.
El comunicado oficial del Hospital Alemán sobre el parte de Christian Petersen
La institución médica confirmó la noticia mediante un escueto comunicado firmado por su director médico, Norberto Mezzadri: “El Hospital Alemán informa que debido a su evolución clínica favorable, el paciente Christian Petersen recibió el alta médica. La institución reitera su compromiso con una comunicación responsable y el respeto por la confidencialidad del paciente”.
Petersen había ingresado al centro porteño el 26 de diciembre, después de pasar dos semanas internado en el Hospital Ramón Carrillo de San Martín de los Andes.

Petersen y la cronología de un episodio complejo
Todo comenzó durante la primera quincena de diciembre, cuando Petersen emprendió el ascenso al volcán Lanín —uno de los símbolos de la Patagonia argentina con sus 3.776 metros de altura— acompañado por su esposa, Sofía Zelaschi, y un grupo de turistas bajo la supervisión de guías profesionales.
Según el relato del propio chef, la jornada transcurrió sin mayores inconvenientes: “Es verdad que bajé del volcán Lanín muy rápido y muy contento. Los guías son increíbles y tanto la gente de Junín, de San Martín de los Andes y del Hospital Alemán son los mejores médicos de Argentina. Me salvaron la vida”.
Sin embargo, tras alcanzar el refugio de altura donde el grupo pernoctaría, la situación cambió. Cerca de la medianoche, Petersen presentó alteraciones en su comportamiento que llevaron a los guías a tomar la decisión de iniciar un descenso anticipado alrededor de las 4 de la madrugada.
Los guías de montaña dieron aviso a la Dirección de Parques Nacionales y, posteriormente, solicitaron la intervención de Gendarmería Nacional cuando el estado del chef generó preocupación. El operativo logró trasladarlo primero al Hospital de Junín de los Andes y luego, ante la gravedad del cuadro, al Hospital Ramón Carrillo de San Martín de los Andes, donde permaneció internado hasta su derivación a Buenos Aires.
Los testimonios cruzados: guías y médicos
La Asociación Argentina de Guías de Montaña (AAGM), delegación San Martín de los Andes, emitió un comunicado oficial aclarando las circunstancias del episodio. Según explicaron, Petersen había manifestado “algunos requerimientos particulares, como la necesidad de caminar en silencio”, por lo que realizó la actividad de manera individual, aunque siempre acompañado por un guía.
“Christian descendió en buenas condiciones generales, sin presentar ningún problema físico”, detallaron los profesionales, desmintiendo versiones que circularon en redes sociales sobre un posible rescate dramático.

El chef respaldó esta versión: “Estaba reentrenado para subir al Lanín. Hago de todo todos los días y el guía era superprofesional. De hecho, él quería que hiciera cumbre”. No obstante, admitió: “Cuando bajé estaba acelerado y por eso fui al médico. Eso es todo lo que recuerdo”.
¿Mal de altura o patología preexistente?
Diego Bares, jefe clínico del Hospital Ramón Carrillo de San Martín de los Andes (no de La Plata, como se consignó erróneamente en algunas versiones), analizó las posibles causas cuando Petersen estaba internado: “Hay dos situaciones probables: que haya tenido previamente una patología cardiológica o respiratoria, o un mal agudo de altura, donde independientemente de los controles, es tal el desfasaje que disminuye el oxígeno en los tejidos”.
El mal agudo de montaña (MAM) puede afectar a cualquier persona por encima de los 2500 metros de altura, sin importar su estado físico. Los síntomas incluyen dolor de cabeza, náuseas, fatiga extrema y, en casos graves, alteraciones neurológicas que pueden derivar en edema cerebral o pulmonar.














