

Con el fin de ampliar los conocimientos y capacidades de los alumnos, el Ministerio de Educación de esta provincia clave para el Gobierno —y la actividad económica en la Argentina— anunció una implementación sin precedentes en el país.
Por primera vez de manera formal y sistemática, el chino mandarín —el idioma con más hablantes nativos del mundo, con más de 900 millones de personas— pasó a ser una materia disponible en el sistema educativo estatal de una provincia argentina.
No como taller aislado ni como proyecto extracurricular experimental, sino como parte de una política educativa con convenios internacionales firmados, docentes en formación, profesores nativos enviados desde China y un sistema de certificación reconocido globalmente.
La iniciativa es de Mendoza, pero su alcance y su lógica exceden lo provincial. La incorporación del chino mandarín responde a una lectura estratégica del mapa económico mundial: China es el principal socio comercial de la Argentina, el mayor comprador de soja del país y un actor central en la explotación del litio, el mineral que domina las reservas del norte argentino y que es clave para la fabricación de baterías de vehículos eléctricos. En ese contexto, saber hablar chino dejó de ser un dato curioso en un currículum para convertirse en una ventaja concreta en el mercado laboral.
De tres sedes a seis: la expansión que arrancó en 2025
El programa no nació de la nada con el inicio de 2026. El año pasado, la Dirección General de Escuelas (DGE) lanzó una prueba piloto en tres establecimientos del área metropolitana de Mendoza, con clases de chino mandarín a contraturno dictadas por profesores nativos que habían estudiado español en la Universidad Normal de Nanjing. Los resultados superaron las expectativas del Ministerio: más de cien estudiantes completaron las evaluaciones finales, los cupos se agotaron rápidamente y las consultas continuaron mucho después del cierre de las inscripciones.
Para 2026, el convenio renovado con el Instituto Confucio y el gobierno chino implica la apertura de al menos tres sedes más, para llegar a seis en toda la provincia: tres en el Gran Mendoza, una en San Rafael y una por confirmar entre el Valle de Uco y el Este. Además, por primera vez el programa sale del nivel secundario: la escuela primaria Perito Moreno, en Luján de Cuyo, se incorporó como la primera primaria pública mendocina en ofrecer chino mandarín en su currícula.
Quién enseña y cómo se forman los docentes
Uno de los mayores desafíos de cualquier política de enseñanza de chino es la disponibilidad de docentes. El idioma tiene una curva de aprendizaje pronunciada para hispanohablantes —la escritura usa caracteres ideográficos, los tonos cambian el significado de las palabras y la gramática difiere radicalmente del español— y los docentes certificados son escasos en Argentina.
La respuesta del gobierno mendocino fue doble: por un lado, 20 docentes locales se encuentran actualmente en proceso de capacitación en chino mandarín para dictar clases en el nivel medio. Por otro, el Ministerio de Educación de China enviará para este ciclo 2026-2027 tres nuevos profesores nativos especializados y un coordinador pedagógico para acompañar la implementación.

El respaldo académico proviene de dos fuentes: el Instituto Confucio de la Universidad de Congreso, con sede en Mendoza, que actúa como organismo ejecutor local, y la Universidad Normal de Nanjing, que es la institución china de referencia para la formación de docentes de chino como lengua extranjera. El convenio marco fue firmado en Beijing en diciembre pasado, cuando el ministro de Educación mendocino, Tadeo García Zalazar, participó de la Conferencia Mundial del Idioma Chino 2025 y rubricó un Memorando de Entendimiento por cinco años con el Centro de Cooperación Internacional para la Enseñanza de Lenguas de China.
El examen HSK y las becas para certificar el nivel
Aprender chino en la escuela pública mendocina no es solo asistir a clases: el programa contempla que los alumnos rindan el HSK, el examen internacional de certificación de chino más reconocido a nivel mundial, que evalúa competencia lingüística en seis niveles de dificultad creciente.
El objetivo de la DGE es que los estudiantes alcancen el nivel 4, que habilita a solicitar becas de estudio en universidades chinas y, para los adultos interesados en la docencia, es un requisito para dar clases de chino en las escuelas de la provincia.
Para facilitar el acceso a esta certificación, el Ministerio de Educación mendocino anunció la apertura de 50 becas con cobertura total del costo del examen para personas de la provincia que ya cuenten con conocimientos avanzados. La fecha del examen es el 11 de abril de 2026 y el cierre de inscripción es el 10 de marzo. Los interesados pueden anotarse a través del Instituto Confucio de la Universidad de Congreso.















