

La panleucopenia felina es una enfermedad viral altamente contagiosa y potencialmente mortal que afecta principalmente a gatos cachorros y a felinos no vacunados.
Provocada por el parvovirus felino, esta patología ataca de forma directa el sistema inmunológico y el aparato digestivo, por lo que su evolución puede ser rápida y grave si no se actúa a tiempo.
Debido a su alta tasa de mortalidad, veterinarios y organizaciones de protección animal insisten en la detección temprana de los síntomas y en la importancia de la vacunación para prevenir brotes.
¿Cuáles son los síntomas de la panleucopenia felina?
Los signos clínicos pueden variar según la edad y el estado de salud del gato, pero los más frecuentes son:
- Fiebre alta repentina
- Decaimiento extremo y debilidad
- Pérdida total del apetito
- Vómitos persistentes
- Diarrea severa, en muchos casos con sangre
- Deshidratación rápida
- Dolor abdominal
- Pelaje opaco y descuidado
- Anemia y bajada brusca de glóbulos blancos (panleucopenia)
En gatos jóvenes, la enfermedad puede avanzar en pocas horas y provocar la muerte si no reciben atención veterinaria inmediata.
¿Cómo se contagia este virus?
La panleucopenia felina se transmite por contacto directo con secreciones infectadas (heces, vómitos, saliva, orina) o a través de objetos contaminados como platos, mantas, cajas sanitarias y ropa.

El virus es extremadamente resistente y puede sobrevivir durante meses en el ambiente.
Prevención: la clave para evitar muertes
La forma más efectiva de prevenir la panleucopenia felina es la vacunación obligatoria, especialmente en cachorros. Además, se recomienda:
- Mantener una correcta higiene del entorno
- Evitar el contacto con gatos enfermos o sin vacunar
- Desinfectar objetos y superficies
- Realizar controles veterinarios periódicos
Ante la aparición de cualquiera de estos síntomas, la consulta urgente con un veterinario es fundamental.













