

En esta noticia
Los huevos fritos constituyen un clásico indiscutido en la cocina doméstica. Recientemente, una técnica sencilla ha comenzado a ganar popularidad en las redes sociales, la cual consiste en añadir unas gotas de vinagre durante la cocción.
Esta técnica no solo es fácil de implementar, sino que también promete mejorar la textura y el sabor del huevo, permitiendo así aprovechar al máximo sus propiedades nutritivas.
Razones para añadir vinagre a los huevos fritos
Cuando unas gotas de vinagre entran en contacto con la clara del huevo, se acelera el proceso de coagulación de las proteínas. Esto contribuye a que la clara se cocine de manera más rápida y mantenga una forma compacta, evitando que se expanda en exceso en la sartén.
Es un truco especialmente útil al cocinar para múltiples personas o cuando se busca una presentación más ordenada.

Además, esta coagulación más rápida permite que la clara adquiera firmeza sin necesidad de cocinar en exceso la yema. Para aquellos que prefieren una yema líquida o cremosa, el vinagre facilita ese equilibrio que resulta complicado de alcanzar con técnicas convencionales.
En la misma línea, se produce una reacción química entre el ácido y el agua presente en el huevo, lo que provoca menos salpicaduras, haciendo el proceso más seguro y limpio.
Vinagre blanco: la clave para realzar el sabor de los huevos fritos
Se aconseja el uso de vinagre blanco o de alcohol, dado que, en comparación con el de manzana, presenta un sabor más neutro que no altera el gusto final del huevo. Es fundamental no excederse en la cantidad: con tan solo media cucharadita o unas gotas es suficiente para lograr el efecto deseado sin que el ácido sea perceptible en el plato.

















