

En la mesa de Navidad y Año Nuevo no puede faltar el pan dulce. Para algunos la calidad de un buen pan dulce se devela al momento de partirlo al medio y verificar si las promesas del empaque se hacen realidad y el producto derrocha fruta abrillantada y fruta seca o brillan por su ausencia.
Sin embargo, los especialistas advierten que mucho puede ser poco. En la Ciudad de Buenos Aires, la oferta es amplia y de buena calidad, pero hay que saber donde están esos lugares escondidos que viven de la publicidad del boca en boca.
Desde la red de Pastelerías Artesanales Argentinas, lanzado en agosto del 2008 por iniciativa de la Cámara de Confiterías de la AHRCC (Asociación de Hoteles, Restaurantes, Confiterías y Cafés) y la Federación Argentina de Trabajadores Pasteleros aseguran que “los productos artesanales, siempre son los mejores y ni se comparan con cualquier otro de origen industrial”.
“La verdadera pastelería artesanal usa materias primas naturales y fórmulas tradicionales sin ser alteradas con químicos o conservantes como el caso de los industriales. Por este motivo, la condición fundamental para elegir un buen pan dulce, es ir a comprarlo a una panadería o confitería de barrio”, agregó.
Desde la Cámara que agrupa al sector aseguran que el secreto de un buen pan dulce “no es la cantidad de fruta sino la calidad del pan”.
Advierten además que a veces mucho puede tener gusto a poco: “Al pan dulce genovés -que es el que lleva frutas secas- hay que prestarle mucha atención en la abundancia de frutas. El exceso de éstas no permite un buen desarrollo interno y hasta elimina el sabor del pan, incluso, puede tomar gusto ácido que muchas veces no es detectado por la gente”.
Dentro de las elaboraciones artesanales existe una gran variedad de sabores, y es ahí donde la selección es arbitraria y personal. Con frutos secos, abrillantados, diferentes esencias, a la crema, con chocolate blanco o negro, con mucho relleno o simplemente una rica y esponjosa masa
Los especialistas dejan una selección de las confiterías más recomendadas de la ciudad para saber a dónde se puede ir a buscar el gusto preferido:
Gran Córdoba: con 60 años de experiencia sobre la Avenida Córdoba 4460, esta confitería tiene todo lo que un buen paladar puede pedir. Su mejor pan dulce es el tradicional y se destaca por tener un buen equilibrio entre una rica masa y una cantidad de frutas suficiente.
Nucha: desde 1989 que Reginucha, su creadora, puso el primer local de venta al público hacen pan dulce tradicional que es del tipo milanés (alto, hecho con molde de papel) y su miga es más bien abudinada y compacta, lleno de frutas secas, pasas de uva y cascaritas de naranja. Arriba tiene almendras y nueces bien acarameladas. También hay una versión genovesa, otro milanés con almendra y nuez, y otra de chocolate con cascaritas de naranja.
La Nueva Muguet: su dueño es el campeón nacional de Pastelería Artesanal y le hace honores a su título. Los destacados: pan dulce tradicional con toda clase de frutos, y pan navideño para quienes no les gusta las frutas. Además, hacen stollen con frutos secos o con frutos secos y pasta de almendras.
Confitería La Buenos Aires: Con 20 años en el mercado hacen pastelería tanto clásica como vanguardista en el corazón de Flores. Para las fiestas, sus estanterías se llenan de diferentes variedades de pan dulce que vale la pena probar.
El Progreso: ya lleva 91 años en el rubro y se caracterizan por conservar un horno desde 1919. Héctor Brignole, su dueño, apuesta cada día desde aquellos años al trabajo constante para mantener firme su negocio. Los pan dulces son furor en su confitería y vuelan del mostrador no solo para las fiestas. Su variedad más destacada es el pan genovés con todos los frutos y perfumado con cáscara de almendras y azahar.
La Nueva San Agustín: ubicada en el barrio de Palermo (Las Heras 2915) ofrece un pan dulce tradicional desde hace casi 38 años que venden durante todo el año y es elaborado por un maestro que empezó desde muy joven. Tienen con todas las frutas o con distintos frutos por separado y también tipo pandoro. Se hace un cierto stock según los pedidos para que siempre sean bien frescos.














