Gregory Mankiw, presidente del Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca, encendió la primera llama de un debate que está haciendo mucho ruido al declarar que, a largo plazo, el outsourcing (tercerización) era algo positivo para el empleo estadounidense. Como suele ocurrir con los temas controvertidos durante el año de elecciones presidenciales, las discusiones civilizadas enseguida se transformaron en manifestaciones de las diferentes posturas políticas. John Kerry y John Edwards, del Partido Demócrata, denunciaron la llamada conspiración del Gobierno para trasladar empleos fuera del país.

Independientemente de sus implicaciones políticas, el outsourcing existe desde hace tiempo. Una sociedad contrata a otra para fabricar un producto o proporcionar un determinado servicio que no puede –o no quiere– hacer por sí misma.

Pero el fenómeno ha adquirido dimensiones que hace una década ninguna empresa habría vaticinado. Expertos de la escuela de negocios Wharton y de la consultora Boston Consulting Group (BCG) afirman que ya no es una opción táctica para conseguir ahorros, sino una necesidad estratégica. De hecho, creen que seguirá progresando y transformará las economías.

“Se trata de la típica decisión sobre si hacerlo uno mismo o comprarlo , dice Morris Cohen, profesor de Producción y Logística en Wharton. “¿Cómo consigo valor agregado de la forma más efectiva? Desde hace décadas se está estudiando este problema , agrega.

Cada vez con más fuerza

No es un tema nuevo y tampoco va a desaparecer. Lo que ha cambiado es que ahora hay más empresas que practican el outsourcing y emplean nuevos métodos. “Por ejemplo, la idea de trasladar tareas a otros países. Tener a gente en India contestando el teléfono, ¿quién iba a poder imaginárselo? , se pregunta el académico.

Hal Sirkin, vicepresidente y director de la oficina de Chicago de BCG, subraya que aprovechar los países de bajos costos repercute en un sinfín de aspectos. “Si se encuentra a alguien que puede fabricar algo a menor precio, esto no significa que los costos totales vayan a ser menores. Tener una cadena de suministros larga no es tan barato como una corta. No se puede simplemente buscar el país de menores costos. Hay que adoptar un enfoque global .

Ravi Aron, profesor de Gestión de las Operaciones y de la Información en Wharton, coincide. En un artículo titulado Rightsourcing Services: Make, Migrate or Outsource?, describe que para que una empresa reparta dividendos por encima de su eficiencia operativa es necesario que los directivos consideren el outsourcing como un factor estratégico y no como una decisión operativa.

“Las iniciativas de tercerización cuyo principal objetivo es ahorrar costos no consiguen tan fácilmente beneficios estratégicos. Antes de poder obtenerlos se necesita una importante reestructuración de las relaciones , afirmaba en el artículo. Los cambios necesarios para que el outsourcing genere beneficios estratégicos son la implantación de servicios a medida, primas en los precios para los servicios de alta calidad, captación y mantenimiento de los clientes, más rapidez en llegar a los mercados, disminución del ciclo de desarrollo del producto y mayor participación de mercado gracias a la fijación de precios más competitivos.

Jim Hemerling, vicepresidente y director de la oficina de Shanghai de BCG, dice que el traslado de las operaciones manufactureras y de servicios a otras naciones “consiste más en explotar los países de bajos costos que en practicar la tercerización per se. Ya no se trata únicamente de subcontratar un determinado componente físico o producto; sino que incluye el desarrollo de productos o la investigación y desarrollo (I+D). Al igual que se ahorran costos subcontratando cosas, también se ahorran subcontratando conocimientos y talento .

Cohen comparte esta opinión. “Una de las ventajas estratégicas del outsourcing es el conocimiento de las tecnologías, el acceso a mejores procesos, y poder aprender sobre procedimientos de gestión más eficientes. Al tercerizar se tiene acceso a mayores conocimientos y habilidades , dice.

Hemerling señala que los ahorros que se consiguen al trasladar la producción hacia otros países pueden alcanzar el 50%. La mayor parte gracias a los menores salarios. Pero también influyen los menores costos de los equipamientos, materias primas e inmuebles, así como los incentivos gubernamentales.

Según investigaciones de BCG, algunas empresas de los sectores textil y calzado y productos electrónicos de consumo fueron pioneras a la hora de trasladar gran parte de sus operaciones a otros países. Por ejemplo, Nike decidió que su principal función era la promoción y marketing de zapatillas de calidad, no su producción. Pero la emigración hacia países de bajos costos tan sólo ha empezado a dar sus primeros pasos en otros sectores, como los aparatos de medición o de control, equipos de ventilación o calefactores, productos metálicos y autopartes.

¿Cuál es la senda que deben seguir las empresas hasta lograr ventajas competitivas? BCG ha identificado tres pasos. Las compañías deben analizar las oportunidades y determinar qué debería ser tercerizado, crear una infraestructura para apoyar las operaciones de outsourcing, y superar las barreras de toda externalización.

Más y mejor en el futuro

BCG considera que, en los próximos años, las empresas seguirán trasladándose a regiones de bajos costos, como Europa del Este, pero la tendencia predominante será obtener ventajas globales. “Esto significa subcontratar la I+D y el talento en Europa del Este, China, India y México , dice Hemerling.

Las empresas diversificarán su outsourcing globalmente y al mismo tiempo mantendrán algunas operaciones en Europa Occidental y Estados Unidos. “Llegar a la siguiente etapa implica la superación de muchas barreras organizativas, así como poner en marcha plataformas globales y mecanismos de toma de decisiones para hacer que el outsourcing global sea posible , añade Hemerling. En términos más generales, la explotación de países baratos se acelerará, implantándose aún más en servicios y manufacturas.

A pesar de toda la atención que este tema ha recibido, el outsourcing está todavía en pañales. “La explotación de países de bajos costos es un proceso inexorable y es una fuente fundamental de adquisición de ventajas competitivas , dice Hemerling.