Pertrak, la ex licenciataria de Perkins en el país, le pondrá su propio nombre a los motores que fabrica en su planta industrial de Córdoba y que, desde la fundación de la compañía, en 1949, comercializaba con la marca de la firma británica.

“Continuaremos produciendo y vendiendo ciertos motores, que antes fabricábamos y comercializábamos bajo la marca Perkins –abonando el pertinente royalty–, pero con la denominación Pertrak , explican en la autopartista.

La empresa, que nació como Perkins Argentina, tomó esta decisión luego de que, en los últimos meses, se reconfigurara la relación con su histórica socia. El año pasado, la cordobesa se vio obligada a cambiar su razón social por imposición de Perkins Engines, que exigió la rescisión del acuerdo de nombre que fusionó sus identidades por cinco décadas.

En contrapartida, la autopartista argentina se convirtió en proveedora de la europea. En octubre de 2004, acordó exportar 65.000 cigüeñales, en un período de tres años, con posibilidad de extenderlo a dos más, hasta totalizar las 125.000 piezas entregadas.

Poco después de la firma de este convenio, que implica una facturación de 2,8 millones de dólares para el primer año y cuyos primeros envíos se realizaron hace dos meses, Pertrak y Perkins rubricaron otro, por el que se mandarán al Reino Unido 12.000 blocks de motor, también por tres años, con opciones de prórroga. Este negocio reportará u$s 2,2 millones en sus primeros 12 meses.

El cumplimiento de ambos contratos le exigirá a Pertrak invertir 2 millones de pesos.

Sin embargo, a mediados de año, se conoció que Pertrak ya no podrá comercializar motores con la marca Perkins.

A partir del 1º de enero, esta licencia pasará a manos de la canadiense Finning. Esta firma, que desembarcó en el país en 2003, a través de la adquisición del distribuidor local de Caterpillar, Macrosa del Plata, invertirá 3 millones de dólares para crear Diperk Argentina.

Caterpillar –que en 1998 pagó u$s 1.300 millones por Perkins– tiene dos distribuidores globales. Uno es Finning, que obtiene el 20% de sus ingresos, un total de u$s 3.300 millones, en América latina.

En diciembre del año pasado, Diperk –controlado por Finning– se convirtió en comercializador exclusivo de Perkins en el Reino Unido. Esta firma ya tiene presencia en Chile. En la Argentina, proyecta inaugurar, al menos, dos sucursales en 2006, año para el que espera facturar u$s 4 millones.

Este desembarco puso a Pertrak en una disyuntiva: desarrollar una nueva marca para sus motores y repuestos; o fabricar estos productos para proveer a un competidor de su propia red comercial.

En su último año fiscal, cerrado el 30 de junio, Pertrak vendió 1.094 motores y 98.268 repuestos, contra 1.040 y 76.911 del ejercicio anterior. Con nuevos clientes, como Carraro, Iveco, Fiat, Scania y Peugeot, su facturación neta ascendió a $ 22,2 millones.

Si bien no habrá alteraciones técnicas en los motores, en la empresa dicen que no es posible evaluar con certeza la respuesta del mercado ante el cambio de marca. “Máxime, teniendo en cuenta que la forma y lugares de comercialización serán los habituales , señalan en la compañía.