Una aire de solemnidad rodea el lanzamiento del séptimo y último libro de la serie de la escritora J.K. Rowling sobre un escolar inglés con anteojos que ha tenido en trance a los chicos del mundo en la última década.

Hasta el título macabro del libro: Harry Potter and the Deathly Hallows (que traducido al castellano sería algo así como Harry Potter y los santos mortales) parece confirmar los rumores de que la serie terminará con la muerte de uno, y posiblemente más, de los principales personajes. La propia Rowling ha anticipado que hay dos muertes (más un personaje que se salva a último momento) que ella no tuvo intenciones de incluir, como dando a entender que la línea argumental de la saga de Harry Potter podría haber adquirido una vida sobrenatural propia.

Cuando las librerías del mundo abran sus puertas un minuto después de la medianoche del 21 de julio próximo, con la esperanza de vender 3 millones de ejemplares del último libro de la serie en las primeras 24 horas, se renovarán las alabanzas por esta mujer que ha revivido el interés de los chicos por la lectura, además de crear una de las marcas más poderosas en la historia del entretenimiento.

La escritora pasará la noche firmando ejemplares en el Museo de Historia Natural de Londres, donde hasta el gigantesco esqueleto del dinosaurio quedará por una vez en segundo lugar ante la presentación del título final de este fenómeno editorial que ya lleva 325 millones de ejemplares de la serie vendidos, con lo que ha convertido a la autora en multimillonaria a los 41 años.

Siempre hubo una corriente de crítica bajo las alabanzas recibidas por Rowling. Aunque en términos cuantitativos ningún libro capturó la imaginación de los chicos (y también de una considerable cantidad de adultos) como Harry Potter, algunos han opinado que, comparado con los grandes libros infantiles del pasado, las historias de Potter parecen superficiales.

Sin embargo, pese a que la autora siempre se mantuvo alejada de las luces de la publicidad, la maquinaria de promoción de Harry Potter ha seguido rodando con suprema pericia en el arte de impulsar un producto. La idea de abrir las librerías a medianoche forma parte de este esfuerzo de promoción y desde el principio contribuyó a crear escenas que no se veían en Gran Bretaña desde los primeros tiempos de la Beatlemania.

Además, el joven mago se ha adaptado perfectamente a la economía globalizada: sus libros se tradujeron a más de 60 idiomas (incluido el griego antiguo y el latín).

Y dos miembros del nuevo gabinete del Reino Unido: el primer ministro Gordon Brown y David Blunkett, secretario del Interior, han confesado que tienen los libros de Potter en su mesa de luz.