

“Pensá en verde es el eslogan que usa una conocida cerveza, pero que se aplica a la perfección entre los argentinos a la hora de ahorrar, incluso hasta exacerbarse como principio indiscutido en los momentos de turbulencia. Ahora, ¿qué creen los expertos que puede suceder con el dólar en el mediano plazo? Con un escenario internacional que está plagado de incógnitas aun para los hacedores de política de los principales países del mundo, es ingenuo pensar en proyectar hoy un número ideal de tipo de cambio para el próximo otoño (la historia reciente nos muestra que las tendencias empiezan a definirse en el mercado local en los últimos meses en el verano). Lo más probable, coinciden los economistas locales, es que después del verano tengamos un dólar algo más fuerte. Pero, al mismo tiempo, prácticamente ninguno cree que el Banco Central (BCRA) favorezca saltos abruptos.
“Lo que sucede es que el BCRA está en una trampa: hay miedo de que una devaluación rápida haga disparar la inflación, que complique aún más la necesidad de financiamiento y que produzca una corrida hacia el dólar. Deslizar el dólar más rápido puede traer más problemas que soluciones , explicó Gabriel Sánchez, de IERAL Fundación Mediterránea. “Pero hay que ver también qué pasa con las monedas de Brasil y de Chile. Si el dólar se queda en 2 reales, la presión para devaluar se va a contener en el mercado local, pero si alcanza los 2,20 o 2,30 reales, habrá que acentuar la depreciación del peso , advierte, por otro lado.
Hoy el tipo de cambio real multilateral está en torno a los $ 1,65 (contra $ 2,25 de hace algunos meses), mientras que el bilateral con Brasil volvió al promedio histórico, que prácticamente no deja ventaja cambiaria para la Argentina. Francisco Susmel, socio de la consultora Río Bravo Inversiones, es de los que cree que la evolución del peso estará atada a la de las monedas de nuestros socios comerciales. “Por estos días, los países como Brasil están viendo como el valor de sus monedas se derrumba, pero en la plaza local vivimos una situación distinta. El Gobierno optó por una política de lento deslizamiento del dólar, y es probable que mientras tenga los recursos y la voluntad política seguirá por ese camino , explica.
En el BCRA, entretanto, defienden a capa y espada la política de “flotación administrada , que implica amortiguar cualquier suba o baja natural del tipo de cambio. La historia, aseguran en la autoridad monetaria, muestra que el hecho de que el argentino piense en dólares es una traba no menor a la hora de pensar en una devaluación más rápida. “Es una ilusión pensar que con un dólar más alto vamos a tener más recaudación por retenciones, que va a mejorar la balanza comercial y que van a valer más las reservas del BCRA. Porque por otro lado hay que mirar el impacto que una suba podría tener sobre la demanda de dinero y los salarios , apuntaron desde el BCRA. “A finales de los ‘80 ya vivimos lo que pasa cuando se deja correr demasiado rápido el tipo de cambio , deslizaron.
Para Dante Sica, titular de Abeceb.com, “la posibilidad de empujar un poco más el tipo de cambio va a estar en función de los precios. Si aflojan y tienden a desacelerarse como ahora, el BCRA tendría margen para empujar más la banda cambiaria para arriba. Ahora, si suben, no hay tanto margen . Según Sica, la banda para el corto plazo estará en torno a los $ 3,20-$ 3,30.
Pero el éxito de la política del BCRA, coinciden todos los expertos consultados, depende de un frente clave: el fiscal. Hoy los economistas respaldan sus proyecciones de una inevitable apreciación del dólar en la necesidad del Gobierno de mejorar sus números fiscales el año próximo. Con una soja que está pagándose en el mercado no más de u$s 320 –casi un 50% menos que hace sólo cuatro meses–, el Gobierno difícilmente podrá sostener el año próximo los niveles de recaudación actuales. Y esto en un contexto en el que los vencimientos de deuda superarían los u$s 20.000 millones. Manteniendo un superávit primario del 3%, la Argentina puede cubrir u$s 11.000 millones, pero todavía le quedan u$s 9.000 millones más para que cierren las cuentas.
“La realidad es que cuando hago mis números, las cuentas fiscales no me cierran con un tipo de cambio promedio de menos de $ 3,60 para 2009. Esto implica que el dólar podría arrancar el año en $ 3,30 y terminarlo en $ 3,70. Es una devaluación de 18 % desde los valores actuales , apuntó un economista que pidió no ser nombrado, pero que sin embargo advirtió que “de acá a fin de diciembre no lo veo por arriba de $ 3,35. Después va a depender mucho de las condiciones internacionales. Si la soja se recupera fuerte y si frenan subsidios . Si el Gobierno decidiera eliminar todos los subsidios, dice, podría ahorrarse así unos $ 30.000 millones, aunque debería dejar que el boleto de colectivo trepe a $ 2,50, el de subte y tren a $ 4, y que las tarifas de energía eléctrica y de gas se encarezcan en un 150%.
En la misma línea, Hernán Hirsch, director Ejecutivo de RSH-Macroeconómica, asevera: “ lo veo (al dólar) en $ 3,35/$ 3,40 para marzo. Si la soja cae un poco más, alinéandose con los valores históricos, en ese caso habría un incentivo fiscal como para subir el dólar y a su vez para aliviar la situación de los productores del sector primario, y de los industriales, también por un tema de reservas, si no se perderían muchas .










