

En Hungría, a principios del 1900, la familia Kalpakian comenzó a dedicarse a la importación y venta por mayor de alfombras tejidas a mano procedentes de Oriente. Años más tarde, los Kalpakian ampliaron su actividad con la apertura de un local de venta al público en pleno corazón de Budapest.
En el ’52, Ohan Kalpakian, descendiente directo de aquellos precursores, fundó, junto a otros familiares, la que más tarde sería una de las fabricantes de alfombras más tradicionales del país.
Sin embargo, el año pasado y luego de más de 50 años en la empresa, Ohan y su hijo Alex, decidieron vender su participación e irse de la firma para embarcarse en un emprendimiento propio: Aubusson.
Más de un siglo después, los empresarios volverán a las fuentes. Ahora, se dedicarán a hacer lo que sus tatarabuelos hacían en Hungría: venderán en el mercado local alfombras y tapices importados de Europa, Medio Oriente y el sudeste asiático.
La semana que viene, la empresa inaugurará oficialmente su primer punto de venta en Barrio Norte. La inversión inicial que realizaron los empresarios en la compra de mercadería y en el alquiler y la remodelación de un edificio de estilo francés construido en el 1900, en donde funcionará la boca de expendio, asciende al 1,2 millón de pesos. “Los productos que vendemos son todos artesanales. Los precios parten desde los $ 1.000 y pueden llegar hasta los u$s 200.000 , dice Alex Kalpakian.
Expectativa
Si bien es cierto que los empresarios tienen puestas muchas expectativas en los visitantes del extranjero, también dicen que hay una gran cantidad de coleccionistas nacionales que se interesan por sus productos. En Aubusson proyectan alcanzar ventas por $ 1,3 millón en el primer año de operaciones.









