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La acción de Vista Energy no para de sorprender a Wall Street. Con un precio este lunes de u$s 72 en Nueva York, Bank of America (BofA) reiteró su recomendación de compra con un precio objetivo de u$s 100.
Eso son 34 puntos porcentuales de upside potencial en dólares, una cifra que llama la atención por su magnitud tratándose de una empresa con exposición directa al riesgo argentino. El papel ha escalado casi 50% en moneda dura en lo que va del año.
Pero BofA no está solo. Tal como informó El Cronista en la última semana de abril, Goldman Sachs publicó su propio reporte con precio objetivo de U$S 84,30 y UBS fijó el suyo en U$S 86, ambos con recomendación de compra cuando la acción cotizaba entre U$S 68 y U$S 72.
JP Morgan, Jefferies y BTG Pactual también revisaron al alza sus estimaciones en las semanas previas a la presentación de resultados. Es un consenso alcista e inusualmente amplio para una compañía argentina.
“El foco de los inversores debería mantenerse en el cierre de la adquisición de los activos de Equinor, que Vista espera concretar en el muy corto plazo”, dice el BofA en su reporte.
Los números del primer trimestre dan sustento a ese optimismo. La producción promedió 116.655 barriles diarios de petróleo, un salto del 68% frente al mismo período de 2025.
Ese crecimiento estuvo impulsado por la incorporación del 50% del bloque La Amarga Chica y por nuevas perforaciones en áreas operadas por la compañía. Con estos volúmenes, Vista se consolidó como el segundo mayor productor privado de crudo del país, detrás únicamente de YPF.
Los beneficios antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones (EBITDA, en inglés) ajustado alcanzó los u$s 450,8 millones, con un crecimiento interanual del 64% y por encima del consenso de analistas.
Los ingresos totales reportados llegaron a u$s 865 millones, por encima también las estimaciones del mercado. La ganancia neta fue de u$s 107,7 millones, con mejoras tanto en la comparación trimestral como interanual.
El ruido del trimestre: flujo de caja y precio del crudo
No todo fue limpio. El dato de flujo de caja libre al equity arrojó un número negativo de u$s 390 millones, lo suficientemente llamativo como para generar preguntas.
Sin embargo, BofA fue enfático en desmenuzar ese número: u$s 206 millones corresponden a capital de trabajo de VEISA, la subsidiaria de trading que Vista lanzó en el cuarto trimestre de 2025; otros u$s 80 millones son pagos vinculados a la adquisición de los activos de Equinor; y u$s 46 millones corresponden a impuestos pagados en México. Ajustando por estos tres ítems no recurrentes, el flujo libre se habría ubicado en -U$S 59 millones, en línea con lo que el banco esperaba.
El otro punto de atención fue el precio de realización del crudo: u$s 60,1 por barril, lo que implica un descuento de u$s 18 respecto al Brent promedio del trimestre. Ese spread es notablemente más amplio que el del trimestre anterior, cuando fue de apenas u$s 4.
La explicación es técnica, según el BofA: Vista tiene la práctica comercial de vender su producción con un mes de anticipación, de modo que el crudo extraído en marzo se comercializó en febrero, cuando el Brent cotizaba materialmente más bajo. BofA anticipó que este descuento se normalizará ya en el segundo trimestre de 2026.
El catalizador que todavía no está en el precio
La tesis de inversión de los bancos se apoya en algo que todavía no ocurrió: el cierre de la compra de los activos argentinos de Equinor, anunciada en febrero de 2026.
Vista indicó que espera concluir la transacción en el muy corto plazo, y que una vez formalizada revisará al alza su guía de producción para el año. Es el catalizador que los analistas identifican como el más relevante para el precio de la acción en el corto plazo.
BofA valuó la compañía mediante un modelo de flujo de caja descontado a 35 años, con un precio de Brent de u$s 92,5 por barril para 2026, u$s 78 para 2027 y u$s 75 en adelante, con una tasa de descuento del 12%. Vale aclarar un detalle de transparencia que el propio banco consigna en el informe: BofA actúa como asesor financiero de Equinor en la misma operación que analiza como catalizador para Vista.
Los riesgos, por supuesto, existen. Un deterioro del escenario macroeconómico argentino o el mantenimiento de controles de capital podrían presionar los resultados. El riesgo de ejecución en nuevos pozos es inherente al negocio.
Y el acceso a equipos y servicios de perforación puede volverse restrictivo si la actividad en Vaca Muerta continúa creciendo a este ritmo. Pero por ahora, Wall Street apuesta a que los catalizadores pesan más que los riesgos.