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Algunos bonos soberanos argentinos operan en baja y otros marcan subas este miércoles, luego de una rueda previa floja y todavía condicionados por un clima externo que no termina de acomodarse. No obstante, el riesgo país cede a 568 puntos y el S&P Merval trepa.

El riesgo país cede a 568 puntos. En la curva de globales, el movimiento es dispar. El tramo medio (2035–2038) muestra mejoras moderadas, con subas que rondan el +0,5% a +2,5%. El tramo largo (2041–2046) también intenta recomponerse, pero lo hace con mayor volatilidad. El tramo corto, en cambio, sigue más defensivo, con movimientos acotados y sin flujo claro.
Los bonares replican esa dinámica, aunque con algo más de dispersión. Aparecen rebotes puntuales en la parte media de la curva, mientras que los vencimientos más largos siguen como los más frágiles.
ADR y acciones
Los papeles de empresas argentinas que cotizan en Wall Street vuelan más de 10% encabezados por Edenor, Banco Macro e YPF. En Buenos Aires el S&P Merval extiende la buena performance del martes y sube más de 1,4% en pesos.
Medido en dólares, el índice líder de BYMA se acerca de nuevo a los u$s 2000. Cabe recordar que el martes, y tras hilvanar seis ruedas consecutivas en terreno negativo, el ponderado rompió la mala racha y avanzó 0,5% hasta u$s 1937.
El analista financiero, Pablo Das Neves, en charla con El Cronista, comentó sobre la reacción de los bonos y el equity nacional al escenario mundial que, el mercado de deuda es muy sensible a la volatilidad y el contexto global.
Das Neves dijo que actualmente todos los conflictos geopolíticos agregan mucho riesgo y los más sensibles son los emisores emergentes o fronterizos como la Argentina con su riesgo soberano y subsoberano por el efecto de “fly to quality”.
Para Das Neves, ka Argentina tiene un “prontuario” como incumplidor, por lo que su riesgo soberano y subsoberano se ve afectado, pero la buena colocación de Santa Fe, al 8%, también demostró que muchas veces es una cuestión de timing.
“De todas maneras, hay empresas que no son TIER 1 y que al salir al mercado con sus ON consiguen realmente muy buenas tasas, aunque por lo general son colocaciones domesticas. El equity también tiene un componente doméstico. Si uno ve los ratios operativos del sector O&G argentino es muy atractivo, “pero aun está inmerso en el riesgo argentino”.
“Paso durante mucho tiempo con Petrobras por ejemplo, donde si bien era un empresa muy eficiente, el riesgo Brasil la mantenía atrasada en su cotización. Para una economía como la Argentina hay que seguir profundizando las reformas y los emisores locales buscar el mejor timing para salir a mercado”, opinó Das Neves.
En tanto, Martín Fernández Dubais, especialista en asset management, con base operativa entre Nueva York y Buenos Aires, comentó a este medio que, Argentina vuelve a exhibir una dinámica a contramano del resto de los mercados.
“Con un dólar caro, el país aprovecha la ventana de colocaciones de deuda, impulsada por emisiones de ON corporativas que se suman al frente provincial. En ese marco, Córdoba, en pleno road show en Wall Street, aspira a captar al menos u$s 500 millones”, comentó.
En el plano monetario, dijo Dubais, el mercado descuenta que la demanda de dinero comenzará a recuperarse en marzo. “Por ahora, sigue pesando el proceso de desdolarización asociado al efecto preelectoral, que llegó a explicar cerca del 40% del agregado monetario M2”, agregó.
La mirada de los inversores del exterior, advirtió el experto, está puesta en el Parlamento. “Allí se juega la suerte de la reforma laboral y de la reforma del Estado, incluida la privatización de empresas públicas. Un resultado favorable al Gobierno permitiría comprimir la prima de riesgo país y abriría la puerta para que Argentina vuelva al mercado internacional voluntario de deuda en abril”, aseguró.
En paralelo, el mercado da por descontado un segundo waiver del FMI respecto de las metas de reservas internacionales (RIN). Aun así, el staff mantiene tres focos de preocupación:
a) la volatilidad de las tasas de interés,
b) la desaceleración del proceso de desinflación, y
c) la debilidad del consumo.
Desde Guardian Capital señalan que hoy los índices en Wall Street se tiñen de verde tras el discurso de Donald Trump en Davos, donde sobresalió su mensaje de rechazo a una intervención militar en Groenlandia. Esa aclaración fue suficiente para descomprimir, al menos parcialmente, el frente geopolítico y habilitar un rebote de corto plazo en los mercados.
Lo que se está viendo en estas ruedas recuerda bastante a abril de 2025: shocks inesperados que generan caídas rápidas, pero sin una lectura clara ni inmediata sobre sus consecuencias reales. En ese marco, riesgos como Groenlandia, Venezuela, Irán o las tensiones con la OTAN son interpretados más como herramientas de negociación política que como eventos extremos con capacidad de disparar una crisis sistémica.

Por eso, estos episodios de volatilidad se leen más como oportunidades tácticas que como señales de una crisis estructural. Ruido hay siempre; lo que cambia es cómo se lo procesa.
¿Qué están mostrando las primeras ruedas del año? Una rotación sectorial cada vez más evidente. Hay derrame de ganancias dentro del S&P 500 y, frente a la tensión geopolítica, los flujos empiezan a buscar alternativas globales. En ese sentido, el comportamiento del RSP funciona como espejo inverso de las “Magnificent 7”: mejora la amplitud del mercado y eso es una señal constructiva.
Si bien las grandes tecnológicas y el eje de inteligencia artificial siguen siendo el motor, comienzan a aparecer ganadores dentro del sector tecnológico más allá de los fabricantes tradicionales. La historia empieza a ramificarse.
En el plano político, Guardian Capital recuerda que los años de elecciones de medio término en Estados Unidos suelen ser volátiles. El escenario base es de consolidación, con correcciones intermedias y una recuperación posterior, más que de un cambio brusco de tendencia.
Por último, la rotación es también global. Con un dólar que pierde fuerza y mayor ruido geopolítico en el hemisferio norte, los mercados emergentes vuelven a ganar atractivo. En particular, América Latina aparece bien posicionada: Brasil, México y Argentina muestran un desempeño relativo sólido desde fines de 2025 y empiezan el año con señales técnicas y de flujo favorables
Por qué suben los mercados globales: alivio geopolítico y regreso del “TACO trade”
Los mercados globales rebotan tras una señal clave llegada desde Davos. El disparador no fue un dato económico ni un balance corporativo, sino un gesto político: Donald Trump descartó explícitamente el uso de la fuerza militar para avanzar sobre Groenlandia y llamó a abrir negociaciones. En un contexto de alta sensibilidad al riesgo, eso alcanzó para frenar la sangría y reactivar las compras.
La reacción tiene una lógica clara. El martes, Wall Street había sufrido la mayor caída en tres meses luego de que Trump advirtiera sobre posibles aranceles a Europa si Estados Unidos no podía avanzar en la compra de Groenlandia, territorio autónomo de Dinamarca. Ese combo —amenaza geopolítica más riesgo de guerra comercial— activó el manual clásico de aversión al riesgo. El mensaje del miércoles, en cambio, puso un piso: no habrá intervención militar.
El mercado leyó ese giro como una señal de desescalada. No implica que el conflicto desaparezca, pero sí que el escenario extremo queda fuera del radar inmediato. En términos financieros, es la diferencia entre un shock sistémico y un ruido político negociable. Por eso, los futuros subieron, la volatilidad retrocedió y los principales índices de Wall Street retomaron el sendero positivo.
Detrás del rebote reaparece un concepto que el mercado ya conoce bien: el “TACO trade” (“Trump always chickens out”). La tesis es simple y cada vez más internalizada por los inversores: Trump suele arrancar con una postura agresiva —aranceles, amenazas, ultimátums— para luego retroceder y abrir una mesa de negociación. Cuando ese patrón se confirma, el castigo previo se transforma en oportunidad táctica.
El alivio no se limita a Estados Unidos. Europa opera con sesgo mixto, pero lejos de los mínimos del día previo, y los mercados emergentes encuentran algo de oxígeno en un contexto donde el dólar pierde fuerza y la probabilidad de un shock global disminuye. El mensaje político actúa como catalizador financiero: menos cola izquierda, más apetito por riesgo.
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