El veranito cambiario que le permitió al Banco Central recomponer reservas y mantener contenida la brecha parece haber llegado a un punto de inflexión. De cara a un segundo semestre marcado por menores ingresos de divisas comerciales y una demanda sostenida, la expectativa del mercado se concentra en la capacidad del Gobierno para administrar esta nueva fase sin sobresaltos.

En este contexto, el economista Sebastián Menescaldi trazó un panorama sobre el futuro inmediato del mercado de cambios y advirtió sobre un cambio de tendencia. “La acumulación de dólares va a ser mucho menor y el tipo de cambio es posible que tenga un desarrollo hacia arriba. La oferta va a reducirse y la demanda va a seguir siendo constante”, sentenció.

La dinámica del dólar en lo que va de junio, explicó el director asociado de la consultora Eco-Go, responde a una clara estacionalidad que está llegando a su fin.

Sobre los motivos de esta incipiente presión alcista, Menescaldi detalló: “El agro siempre líquida el 40% de la cosecha en este trimestre para afrontar pagos y costos, eso ya se terminó y probablemente empiecen a liquidar menos, guardando el producto para cuando necesiten. Hay una parte que viene por ese lado, la oferta del agro empieza a achicarse, y va a haber una demanda estacional por turismo".

Y agregó: “Esto es lo que se está viendo y se va a profundizar en el segundo semestre. El exceso de oferta que tuvimos permitió comprar dólares y que el tipo de cambio esté planchado, pero ahora el BCRA tiene que elegir, ¿comprar dólares o dejar el tipo de cambio lo más fijo posible?”.

En paralelo a la administración del tipo de cambio, el equipo económico debe hacer frente a un exigente calendario de vencimientos. Para el corto plazo, el panorama luce despejado.

“Por lo pronto, lo que es el Tesoro, este año tiene que afrontar u$s 9.800 millones de entre capital e interés. Gran parte estaría cubierto, faltaría comprar u$s 300 o 350 millones más para poder hacer el pago efectivo del 9 de julio, la colocación de la A28 ya se podría ir cubriendo, eso está pago”, explicó el economista sobre los compromisos más urgentes.

Sin embargo, el verdadero desafío asoma en el horizonte de 2027. Menescaldi profundizó sobre la estrategia oficial para evitar sobresaltos.

“Gran parte de los dólares seguro salgan del superávit fiscal, también es probable que el Gobierno haga algún tipo de manejo financiero con el Fondo, que es uno de los grandes deudores que tenemos el año que viene. Y también es probable que salgamos al mercado, la duda es cuando, el año que viene es de elecciones, quizás conviene salir lo antes posible para no perder una ventana de oportunidad”.

Finalmente, el retorno a los mercados internacionales de crédito estará condicionado por factores exógenos que la Argentina no controla.

“Sobre la salida a los mercados, es importante ver qué pasa con las tasas, hoy por hoy no hay una baja a nivel global, eso también puede complicar. También hay eventos geopolíticos importantes, como la elección de Trump, que nos puede perjudicar si no sale bien porque es un prestamista de última instancia, y también hay elecciones en Brasil”, apuntó Menescaldi.