En esta noticia
Los bonos soberanos en dólares cerraron la rueda del miércoles con mayoría de subas a lo largo de toda la curva. El tramo corto y medio lideró las mejoras, con avances que en varios casos superaron el 0,5% e incluso se acercaron al 1%, mientras que los bonos más largos también operaron en terreno positivo, aunque con variaciones más moderadas.
En la semana, el desempeño es favorable, con ganancias acumuladas en buena parte de los globales, pese a que todavía persisten caídas en algunos bonares en el balance mensual. En este contexto, el riesgo país perforó nuevamente la zona de los 600 puntos y cerró en 596 unidades, tras bajar siete puntos en el día y 14 en lo que va de la semana.
Cabe mencionar que la deuda emergente tuvo una rueda positiva, pero con un comportamiento más heterogéneo que el visto en los bonos argentinos, que mostraron una mejora más consistente a lo largo de toda la curva.
En el universo emergente predominó el verde, con subas relevantes en casos como Sri Lanka (+2,7%), Egipto (+0,8% a +1,1%) y Ucrania (+1,1%), mientras que otros créditos como Ecuador, Turquía o Angola registraron avances más moderados.
Sin embargo, no fue una jornada lineal pues persistieron focos de debilidad en algunos nombres de mayor riesgo o con drivers idiosincráticos, como El Salvador (caídas de hasta -3,7%), Gabón (-4,9%) y tramos largos de Ucrania.
En ese contexto, los bonos soberanos argentinos lograron destacarse con una dinámica más homogénea y sin excepciones negativas, lo que sugiere que el rebote local fue más “limpio” y generalizado que en el resto de emergentes.
La renta variable argentina
Por su parte, los ADR argentinos terminaron con mayoría de subas en Wall Street, en una jornada de mejor clima global y compresión del riesgo país. IRSA encabezó los avances con una suba de 4,2%, posicionándose como el papel de mejor desempeño del día. Detrás se ubicaron BBVA Argentina (+3,9%), Telecom (+3,3%) y Grupo Supervielle (+3,2%), con un fuerte protagonismo del sector financiero.
También acompañaron Cresud (+2,5%) y Central Puerto (+2,1%), mientras que en energía las subas fueron más moderadas, con YPF y Pampa Energía en terreno positivo pero sin liderar. Del lado negativo, las caídas fueron acotadas y puntuales, destacándose Loma Negra (-1,2%) y TGS (-0,3%).
Por su parte, el S&P Merval continuó con el ascenso hacia los u$s 2000 y cerró en u$s 1922,58 tras trepar 1,8% medido en dólares. Fue una sesión más verde que roja para las acciones del Panel Líder con subas de casi 4% para YPF y bajas del 3% para Edenor.
La acción de Ecogas, “la nueva joya del S&P Merval” tuvo una sesión en negativo en la primera rueda tras la normalización de los feriados. El papel cerró en $ 2920, con una caída del 2,7% respecto al cierre anterior, luego de haber abierto en $ 3000 y marcar un máximo en $ 3040. A lo largo de la rueda, el precio perdió tracción hasta tocar el mínimo del día en $2.920, nivel en el que finalmente cerró.
El volumen operado fue relevante para un activo que está recién llegado al Panel Líder, con más de $ 3000 millones negociados, lo que sugiere que hubo interés pero con predominio de oferta. El VWAP se ubicó en torno a $2.950, por encima del cierre, reforzando la idea de que las ventas se intensificaron en el tramo final.
Wall Street
Wall Street cerró en alza este miércoles, en una rueda marcada por la baja del petróleo y señales, aunque todavía ambiguas, de posible desescalada en Medio Oriente.
Irán confirmó que está evaluando una propuesta de Estados Unidos para poner fin al conflicto, aunque aclaró que no existen مذاکرات formales, lo que mantuvo cierta volatilidad a lo largo de la sesión. Aun así, cualquier indicio de diálogo fue suficiente para sostener el apetito por riesgo.
En ese contexto, los principales índices terminaron en terreno positivo: el S&P 500 subió 0,5% hasta los 6.591 puntos, el Nasdaq avanzó 0,8% y el Dow Jones ganó 0,7%. El sesgo alcista se consolidó sobre el final de la rueda, luego de un día con movimientos más erráticos por la sensibilidad del mercado a los titulares geopolíticos.
El principal catalizador fue la caída del petróleo, que retrocedió más de 2% y alivió los temores inflacionarios. Con el crudo más estable, los inversores redujeron la prima de riesgo asociada a un shock energético global, lo que impulsó especialmente a sectores dependientes del combustible como aerolíneas y cruceros. En contraste, el sector energético fue el de peor desempeño dentro del S&P 500.
A nivel sectorial, materiales y consumo discrecional lideraron las subas, mientras que tecnología también aportó al rebote: Nvidia, AMD e Intel avanzaron, y Arm se destacó tras anunciar un nuevo chip de inteligencia artificial. Además, el Russell 2000 alcanzó un máximo de dos semanas, mostrando una mejora en activos más sensibles al ciclo económico.
De fondo, sin embargo, persiste la tensión en el frente monetario. El repunte reciente del petróleo reactivó las preocupaciones inflacionarias y el mercado ya no descuenta recortes de tasas por parte de la Reserva Federal este año, a diferencia de lo que esperaba antes del conflicto. Esto mantiene un nivel elevado de cautela entre los inversores.
¡Queremos conocerte!
Registrate sin cargo en El Cronista para una experiencia a tu medida.















