Inversiones

Plazo fijo: por la inflación, el rendimiento negativo de los depósitos ya supera el 14%

Como ocurre desde 1999, durante el gobierno de Alberto Fernández los plazos fijos perdieron contra la suba de precios durante más del 60% de los meses. El fenómeno genera riesgos permanentes de dolarización de carteras y corridas cambiarias.

Desde hace nueve meses que los plazos fijos pierden contra la inflación pero el fenómeno se acentúa cada vez más y en abril la rentabilidad anualizada de las inversiones a tasa Badlar,  una vez descontada la inflación, cayó a -14,5%, de acuerdo a datos de GMA Capital. 

De hecho, desde que comenzó el Gobierno de Alberto Fernández, en solo 6 de los 17 meses los plazos fijos le ganaron a la suba de precios, es decir, solo el 35% del tiempo. Si bien luce como un mal resultado, en realidad responde a una constante en la economía argentina en la cual la tasa real fue negativa durante el 61% del tiempo.

La última vez que la tasa de los depósitos le gano a la inflación fue en julio de 2020, tras cuatro meses seguidos en el que las colocaciones en pesos tuvieron un rendimiento mayor a la inflación. 

Con una tasa de interés de referencia (Leliq) sin cambios y con una aceleración inflacionaria abrupta, los rendimientos reales pasaron de positivo a fuertemente negativos.

"Una carrera entre la tasa en pesos y la inflación similar a la de abril, pero llevada a 12 meses, arrojaría como resultado que el poder de compra futuro alcanzaría para comprar solo el 85,5% de una canasta de consumo de hoy", dijo el especialista.

En un análisis de largo plazo, Nery Persichini de GMA Capital explicó que la película no cambia demasiado el tono. En este sentido, destacó que los números son elocuentes. Según el informe de Persichini, desde fines de noviembre de 2019, el retorno directo en términos reales de los plazos fijos fue de -6,2 por ciento. 

Yendo incluso más hacia atrás en el tiempo, los datos son aún más crudos. Desde enero de 2002, luego de salida de la convertibilidad, los ahorros puestos "a trabajar" en colocaciones a plazo (BADLAR) acusaron una pérdida real de 50,5%.

"Quien confió en el peso hace casi 20 años, hoy no puede comprar siquiera la mitad de los bienes y servicios de aquel entonces", comentó Persichini.

Riesgo de dolarización permanente


De alguna manera, el hecho de que la tasa de interés real sea negativa determina que haya un constante interés por dolarizar de carteras y que la economía conviva con riesgos de corrida cambiaria.

Si las colocaciones en  pesos no protegen al ahorrista contra la inflación, entonces el inversor se inclina hacía la clásica cobertura, la cual es el dólar.

El ahorrista está permanentemente midiendo sus inversiones contra el dólar, por lo que si la rentabilidad es negativa en términos reales, buscará la forma de al menos preservarse contra la posible devaluación del peso, contemplando a su vez que el tipo de cambio y la inflación tienden a moverse a la par en el largo plazo.

Alejandro Kowalczuk, director de Asset Management de Argenfunds, sostuvo que cuando ante una suba de tasas se invierte en activos en moneda local, lo que se está pensando es en un posicionamiento de corto plazo que al final de la operatoria le permita al inversor tener más dólares que los que se tenía al principio.

Kowalczuk destacó que para pensar en invertir en moneda local a mediano y largo plazo, lo que deberíamos poder observar es que al cabo de 10 años, estando en pesos, uno pueda comprar más cosas que antes, es decir deberíamos tener tasas de interés reales positivas por décadas, como es el caso de Brasil.

"En Argentina las tasas de interés reales negativas son la regla, no la excepción y cualquier suba de tasas puede ser aprovechada en el corto plazo pero pensando en hacer "carry trade". Es decir, no en mantener la posición en pesos a mediano o largo plazo. La historia muestra que el dólar preserva más el poder de compra que estar parado en pesos a tasa, con las infinitas experiencias de "licuación" que hemos vivido", sentenció.

la tendencia no cambiará en el corto plazo


En un contexto de aceleración inflacionaria, el manual de cualquier banquero central es de subir la tasa de interés. De esa manera, busca que los pesos que estén en el mercado se canalicen hacia activos en moneda local y eviten ir al dólar o a los demás activos, buscando contener la suba de los precios.

Como contrapartida, un aumento de la tasa de interés genera un impacto negativo en el nivel de actividad ya que desalienta a las inversiones en la economía real (las hace mas costosas ya que sube el costo del dinero y la rentabilidad de las mismas es menor) a la vez que alienta a las inversiones financieras.

Al fin y al cabo, en Argentina una suba de tasas termina siendo una decisión más política que económica ya que si elevar el costo del dinero impacta en la economía, luego dicha medida tendrá consecuencias desde el lado electoral. 

Por esta cuestión es que el mercado no vislumbra una suba de tasas y que por lo tanto, el rendimiento deje de ser negativo. 

Francisco Mattig, portfolio manager de Consultatio, estimó que la dinámica actual probablemente no se pueda revertir en el corto plazo ya que la estrategia del Gobierno parece estar enfocada 100% en la elección y una suba de tasas no parece ir en esa línea.

"La idea de subir la tasa para el Gobierno siempre correlacionó con la necesidad de ponerle un techo al contado con liqui, pero ahora el BCRA ya tiene otra herramienta para atacar ese objetivo que son las operaciones de mercado de bonos. Igualmente, la tasa de interés real va a ser un poquito menos negativa, pero porque la inflación bajará un poco desde los niveles actuales. No vemos suba de tasas hasta algún programa con el FMI", estimó Mattig.

Actualmente, ante la búsqueda de cobertura, Kowalczuk afirmó que los instrumentos vinculados a la inflación (CER, UVA) son una mejor alternativa aunque, dada la historia, permanece constante la tentación de pasar esas posiciones a moneda dura.

"Los activos CER y UVA permiten mantener el poder de compra siempre y cuando se los adquiera a una tasa real positiva. Pero así y todo, no son pocos los que, habiendo tomado posición, están viendo cuando arbitrarlos a dólares, ya que la historia también muestra que una inflación que va por arriba de la variación del tipo de cambio que marca "la tablita" por mucho tiempo, termina no con una baja de la inflación sino con un ajuste del dólar", cerró el especialista.


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