

La reciente decisión del Banco Central de reducir los encajes bancarios marca un giro en la política monetaria, con el objetivo de inyectar mayor liquidez tras meses de fuerte contracción cambiaria y de pesos.
Para el economista Fernando Marull, titular de la consultora FMyA, la medida responde a la necesidad imperiosa de desarmar un esquema anómalo para la operatoria habitual de las entidades.
“Vamos camino a una mayor normalización, porque no es normal que un sistema financiero tenga 50% de encaje, no pasa en ningún lado”, señaló al analizar la flexibilización que supone una reducción de cinco puntos en la porción integrable con títulos, liberando de esta manera unos $ 2,6 billones.
Esta inyección de pesos, sumada a la fuerte baja de las tasas de interés, esconde una jugada estratégica de la autoridad monetaria frente a un mercado cambiario que exhibe un sorpresivo y constante exceso de oferta.
En este sentido, el analista lanzó una definición contundente sobre la dinámica actual de la divisa: “Yo creo que hace dos meses que el Gobierno está haciendo lo imposible para que suba un poco el dólar”.
La fundamentación de su postura radica en que, pese a que “las tasas bajaron del 4% mensual casi al 2% y no pasó nada”, e incluso en el medio hubo “una crisis internacional”, los dólares financieros siguen estables. Esto obedece a un "mercado desequilibrado" por una fuerte oferta de agro, mineras y petroleras, frente a una demanda que no reacciona porque los importadores aún operan con un esquema de pagos restringido.
El desarme de estas barreras regulatorias ya tiene un correlato inmediato en la oferta de financiamiento, especialmente enfocado hacia el sector productivo y comercial. Según explicó Marull, los bancos “están saliendo” y se muestran “muy agresivos” para prestar el excedente de liquidez en pesos y en dólares.
“Lo vimos en la Expoagro, lo vimos en el Banco Nación, están sacando préstamos Pyme, circulaba que iba a salir al 25% en pesos para préstamos productivos”, detalló.

Asimismo, destacó la drástica caída en el costo del fondeo de corto plazo para capital de trabajo de las compañías, recordando que “las tasas de adelantos a empresas habían tocado casi 4% mensual en enero y ahora están al 2,3% mensual, o sea, estaban por debajo de inflación”.
A la hora de proyectar el nivel de actividad general, el titular de FMyA se despega del consenso conservador y pronostica una sólida recuperación apalancada por la normalización de variables macroeconómicas.
“Yo estoy en 4%. Creo que soy el más optimista del mercado”, afirmó sobre el crecimiento esperado para el año. Sin embargo, advirtió que la economía transita un escenario de “dos velocidades”, con realidades muy dispares según el rubro.
Mientras que sectores vinculados a la exportación traccionan con fuerza, los rubros dependientes del mercado interno, la construcción urbana y el consumo masivo transitan un momento de letargo que recién comenzaría a revertirse con la liquidación de la cosecha.
En materia de precios, las proyecciones de corto plazo consolidan un sendero de fuerte desinflación mensual, a pesar de la presión que aún ejercen los servicios regulados sobre los costos generales.
Marull estimó que el IPC de marzo se ubicará en la zona del 3% o 3,1%, una cifra que contempla el impacto directo de los últimos ajustes aplicados en los surtidores de combustibles.
“La nafta subió, está pegando bastante (...) subió 13% en promedio. Pensá que la nafta directamente pega 3% en el ponderador, entonces tenés 0,4 puntos de impacto”, desglosó el economista, aclarando en contrapartida que el rubro de alimentos y bebidas experimentó una notable calma que sostiene la desaceleración del índice.
Así, la consolidación del repunte en el consumo dependerá casi exclusivamente de la recomposición de los ingresos tras la severa caída real experimentada meses atrás. Al respecto, el analista subrayó que las negociaciones paritarias comienzan a mostrar un leve avance frente a la inflación proyectada, lo que “te va a permitir recuperar parte de lo perdido”.
Como ejemplo de esta nueva dinámica, mencionó el reciente acuerdo del gremio mercantil, que fijó un “5% de aumento, 2% en abril, 1,5% en mayo y 1,5% en junio, y además una suma fija no remunerativa de 20.000 pesos”, un esquema indexatorio mes a mes que marca el compás de las nuevas discusiones salariales del sector privado.

















