La provincia de Chubut, bajo la gestión de Ignacio Torres, afina los detalles para regresar al mercado internacional de crédito con una emisión en dólares que podría ubicarse entre u$s 450 millones y u$s 500 millones en una operación que combinará refinanciamiento de pasivos con búsqueda de liquidez adicional.
Según pudo saber El Cronista de fuentes cercanas a la operación, la estrategia ya se encuentra avanzada en términos operativos. “Se espera una ventana para salir. El monto tope sería de u$s 450/500 millones. Ya hicimos el road show y el gabinete económico viene manteniendo reuniones con bancos y fondos”, señalaron.
El movimiento apunta a reordenar el perfil de vencimientos de su principal compromiso en moneda extranjera, en un contexto en el que los pagos de deuda concentran presión sobre las cuentas fiscales en el corto plazo. La lógica sería estirar plazos y suavizar el calendario de obligaciones para ganar margen financiero.
En términos de mercado, la operación se inscribe dentro del segmento de emisores sub-soberanos de alto rendimiento, donde el costo de financiamiento está fuertemente condicionado por la dinámica global.
La volatilidad reciente en tasas internacionales, sumada a factores geopolíticos y a la evolución del precio del petróleo, una variable clave para una provincia con ingresos atados a regalías hidrocarburíferas, condiciona el timing de salida, motivo por el cual “todavía no hay fecha”.

En ese marco, el pricing de la eventual colocación será determinante. Las provincias argentinas que lograron emitir recientemente en el exterior lo hicieron con tasas de un dígito alto, en torno al 8%–10%, lo que configura un piso exigente para nuevas operaciones.
Chubut buscará ubicarse dentro de ese rango, aunque el nivel final dependerá de la ventana de mercado y del apetito de los inversores.
Más allá del componente financiero, el interés de los fondos estará puesto en la estructura de la operación y en las garantías asociadas. En particular, el mercado seguirá de cerca el esquema de respaldo con regalías petroleras, que históricamente funcionó como ancla de crédito para este tipo de emisiones, aunque también implica una fuerte dependencia del ciclo de commodities.
La clave, en definitiva, no pasa solo por la colocación sino por la ejecución. Al tratarse de una estrategia que incluye el manejo de pasivos existentes, el nivel de adhesión de los acreedores será un factor crítico para determinar el alcance del alivio financiero que la provincia busca obtener.
Con el road show ya realizado y las conversaciones con bancos colocadores e inversores en marcha, Chubut queda ahora a la espera de una ventana externa más favorable. En un mercado donde el acceso sigue siendo selectivo, el timing volverá a ser tan relevante como el propio diseño de la operación.
Radiografía fiscal de Chubut: alto apalancamiento y vencimientos exigentes
Una fuente del mercado señaló a este medio que entre las provincias que sigue de cerca “es la que tiene mayor déficit fiscal y la que mayor deterioro fiscal mostró en el último año”.
Agregó que los números fiscales están muy expuestos al ciclo económico, “el tipo de cambio real y los precios de los hidrocarburos por la importancia del sector energético en los ingresos de la provincia”.
Y concluyó: “El apalancamiento es algo alto en 24,5% de los ingresos operativos y la liquidez es algo ajustada en relación a un perfil de vencimientos algo exigente, pero con esta colocación lograría despejar considerablemente esas necesidades de financiamiento en moneda extranjera”.
Pedro Morini, team Leader de estrategia de Portfolio Personal de Inversiones (PPI), explicó que hoy Chubut cuenta con deuda emitida con vencimiento en 2030 que rinde en torno al 9,1% de TIR (PUL26), lo que, a priori, “la posiciona como una alternativa competitiva dentro de la curva de deuda provincial”.
Sin embargo, esa referencia debe tomarse con cautela: “El bono prácticamente no opera, condicionado por una lámina mínima elevada (desde u$s 150.000 nominales y el bono ya amortizó casi un 60% del capital, lo que sería el equivalente a u$s 60.000 por operación) y un bajo nivel de circulación”.
En ese contexto, el precio pierde calidad como señal de mercado y no resulta del todo representativo para inferir a qué tasa podría financiarse la provincia si busca estirar plazos más allá de 2030, aseguró Morini.
En ese sentido, una referencia más útil la aporta la reciente colocación de Entre Ríos, deslizó Morini, que emitió deuda internacional a 2033 (ERF33) con una tasa apenas superior al 10%.
“Si bien se trata de provincias con perfiles distintos, ese nivel funciona como benchmark para emisores subnacionales fuera del grupo de mejor desempeño fiscal, y permite dimensionar el costo potencial que enfrentaría Chubut en una eventual salida al mercado”, concluyó el experto.
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