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La aversión al riesgo crece a nivel global y la Argentina sufre las consecuencias al igual que la mayoría de los mercados emergentes. El riesgo país se acerca a los 600 puntos, su mayor nivel del año y los ADR se desploman hasta 10% en Wall Street mientras el S&P Merval también pierde 1%, pero medido en dólares cae hasta los u$s 1739.
El impacto de la guerra en Medio Oriente en mercados globales se hace más fuerte y los activos argentinos no escapan a la tendencia.
Los bonos soberanos en dólares operan con caídas generalizadas y mayor presión en el tramo largo de la curva. Los globales muestran bajas que se profundizan a medida que se extiende el plazo.
Los vencimientos cortos como el GD29 y el GD30 retroceden en torno al 1%, mientras que los tramos medios y largos —GD35, GD38, GD41 y GD46— registran pérdidas más marcadas, cercanas al 2% o incluso superiores
En los bonares bajo ley local el comportamiento es similar. El tramo corto resiste algo más, pero los vencimientos intermedios y largos vuelven a quedar bajo presión. La curva se ajusta por precio y las tasas implícitas vuelven a escalar, reflejando que el mercado exige mayor compensación para mantener exposición a riesgo argentino.
El dato relevante no es sólo la foto diaria sino el mensaje de fondo. Con el spread en zona de 600 puntos, se consolida una pausa en la compresión que se había insinuado semanas atrás.
Los ADR de empresas argentinas que cotizan en Wall Street operan con caídas del 10%. Encabeza las pérdidas Supervielle, que presentó un flojo balance. BBVA (-7,7%); Irsa (-7,6%) y Telecom Argentina (-7,4%).
En Buenos Aires, el S&P Merval no cede con virulencia, pero es una sesión más roja que verde para las acciones del Panel Líder que caen hasta 5,7% en cabeza de Sociedad Comercial del Plata. Edenor, que subió fuerte en la sesión previa, cede casi 5% y Telecom -4,5%.
Impacto en emergentes
Pilar Tavella, directora de research macro y estrategia en Balanz Capital, señaló en declaraciones a El Cronista que el actual escenario global de “risk off” no favorece a los países emergentes, especialmente a los emisores high yield.
En esa línea, explicó que, así como los bonos soberanos argentinos registran caídas de entre 0,8% y 1,5%, también retroceden los de otros países de la región, como Ecuador y El Salvador, con bajas de entre 0,5% y 1%. “En paralelo, se observa una depreciación generalizada de las monedas emergentes como contracara de un dólar más fuerte”, agregó.
En el caso argentino, el impacto sobre el CCL —que desde el viernes se depreció 1,2%— es menor al de otras monedas de América Latina, que acumulan caídas de entre 2% y 4% en el mismo período.
Según Tavella, Argentina hoy tiene una ventaja relativa frente a otros países y respecto de su propio pasado: “Se convirtió en exportador neto de energía, lo que la posiciona mejor ante una suba del precio del petróleo”.
No obstante, advirtió que si el escenario de aversión global al riesgo se prolonga, el contexto se volverá menos favorable para una eventual salida al mercado internacional.
Mariano Ricciardi, economista y CEO de la agencia de asesoría financiera BDI, sostuvo en diálogo con El Cronista que hoy el “risk off” golpea con fuerza a los mercados emergentes y que la Argentina, “como activo de beta alta, lo siente más que el promedio”, señaló. “Cuando el capital global reduce exposición a riesgo, lo primero que ajusta son los spreads de deuda y las bolsas periféricas”, explicó.
En ese marco, señaló que un riesgo país cerca de 600 puntos no es un dato aislado, sino la señal de que el mercado exige una mayor prima para financiar a la Argentina en un contexto donde el dólar se fortalece, las tasas internacionales se mantienen elevadas y la volatilidad global escala por el frente geopolítico y energético.
“En ese escenario, el flujo hacia emergentes se frena y los precios se ajustan por cantidad, no por fundamentos de corto plazo”, remarcó.
En acciones, agregó que el S&P Merval no encuentra piso porque el ajuste es simultáneo: sube la tasa de descuento implícita, caen los bonos soberanos y se retrae la demanda por equity local.
“Cuando el riesgo país se amplía, todo el mercado argentino se vuelve más sensible: empresas, bancos y utilities valen menos en dólares porque el costo de capital sube y el financiamiento se encarece”, afirmó.
Para Ricciardi, en contextos de estrés global la Argentina tiende a amplificar los movimientos. “Mientras el driver sea externo y predomine la aversión al riesgo, la volatilidad va a seguir alta y la selectividad va a ser central en la dinámica de precios”, concluyó.
Por su parte, Emanuel Juárez, analista de mercados de HFM, explicó que en un entorno de “risk off” los flujos globales tienden a salir de los mercados emergentes y buscar refugio en bonos del Tesoro de Estados Unidos y en el dólar, lo que presiona a las monedas y a las acciones regionales. “Con el riesgo país argentino cerca de los 600 puntos, el mercado exige una prima elevada para financiarse, lo que encarece el crédito y limita el acceso a capital externo”, señaló.
En cuanto a la renta variable, indicó que el S&P Merval refleja esa dinámica: “La falta de piso responde a un menor apetito por riesgo, a la caída de los ADRs y a la alta sensibilidad frente a la tasa norteamericana. Cada suba de 50 puntos en el riesgo país suele traducirse en mayor volatilidad y compresión de múltiplos”, afirmó.
Para Juárez, en este contexto los activos argentinos quedan atados a dos variables centrales: la estabilidad macro local —reservas y programa fiscal— y las condiciones financieras globales. “Sin una mejora clara en al menos una de ellas, la recuperación tiende a ser técnica y de corto plazo más que estructural”, concluyó.
Por su parte, Milo Farro, research de Rava Bursátil, sostuvo que, tras la tímida reacción del lunes, este martes se registró una fuerte corrección en los activos de riesgo a medida que escala el conflicto en Medio Oriente.
“Los mercados están asimilando las implicancias del cierre del estrecho de Ormuz sobre los flujos comerciales de petróleo y las posibles represalias tras el ataque iraní a la Embajada de Estados Unidos en Arabia Saudita”, explicó.
Según detalló, los emergentes vuelven a quedar en el centro del ajuste, afectados tanto por la dinámica de “risk off” como por la suba en los rendimientos de los bonos del Tesoro norteamericano.
En ese marco, el S&P Merval en dólares cae a la zona de 1740 puntos, su nivel más bajo desde fines de octubre de 2025. A la volatilidad global se suma un factor doméstico: balances del sector financiero por debajo de lo esperado, que refuerzan la presión vendedora.
“El riesgo país se aproxima a los 600 puntos —actualmente en 598— y marca su valor más alto de 2026”, puntualizó.
De cara a las próximas ruedas, Farro consideró clave monitorear la evolución del frente bélico y las eventuales declaraciones diplomáticas de los países involucrados. “La intensificación de las últimas horas empieza a instalar en precios la posibilidad de un conflicto más prolongado”, concluyó.
Wall Street y la caída
Los principales índices de Wall Street cayeron el martes, con el S&P 500 tocando su nivel más bajo en más de dos meses, mientras los inversores se preparaban para el impacto de una ampliación del conflicto en Medio Oriente sobre los precios del petróleo, la inflación y el comercio global.
La amenaza de Teherán de atacar cualquier embarcación que intente transitar el estrecho de Ormuz, sumada a la paralización de la producción por parte de varios productores de petróleo y gas de Medio Oriente, impulsó al alza las tarifas globales de transporte marítimo y los precios del crudo y del gas natural. El estrecho, un punto estratégico clave, concentra aproximadamente una quinta parte del consumo mundial de petróleo.
Sectores como aerolíneas y turismo volvieron a caer por segunda jornada consecutiva: American Airlines y Norwegian Cruise retrocedieron 2,4% y 6%, respectivamente.
El Dow Jones Industrial Average baja 831,86 puntos, o 1,7%, hasta; el S&P 500 pierde 1,6%; y el Nasdaq Composite retrocede o 1,7%.















