Los bancos argentinos se vieron afectados por la volatilidad de la economía argentina en 2025, con una política monetaria que se tornó muy contractiva en el contexto de las elecciones. Eso redundó en una caída de algunas acciones del sector, que habían tenido un muy buen desempeño hacia abril y mayo. Sin embargo, las posibilidades de recuperación las vuelven a poner atractivas para 2026.

El último informe de bancos del Banco Central (BCRA) reveló que, según datos de octubre, en el acumulado de 12 meses, los resultados totales integrales —en moneda homogénea— para el sistema financiero fueron equivalentes a 1,5% del activo y 6,3% del patrimonio neto, niveles inferiores a los registrados un año antes.

“La reducción interanual estuvo explicada principalmente por un menor margen financiero integral real, sumado a mayores cargos por incobrabilidad”, señaló el informe. En la comparación interanual también se verificó una reducción en el peso de los gastos administrativos del conjunto de entidades financieras.

Al explicar esta tendencia, aparece medidas como la suba en los encajes hacia el nivel más alto en 32 años y la exigencia de cumplimiento diario, que contribuyeron a un aumento en la volatilidad de tasas y eso repercutió en el negocio, lo que inyectó volatilidad a las acciones de los bancos.

El incremento en las tasas de interés reales redujo la demanda de nuevo crédito, aumentando así la mora del crédito existente de las familias a máximos en 15 años. Esta combinación de factores (depósitos más caros, más activos encajados en el Banco Central, caída en la demanda de crédito y aumento en la mora) produjo una importante merma en el retorno sobre patrimonio neto (ROE) de los bancos durante el tercer trimestre del año”, dijo a El Cronista Ignacio Durán, analista de Research de Balanz.

Cómo será 2026 para las acciones bancarias

No obstante, con la mirada hacia adelante, espera un cuarto trimestre de mejora en la hoja de balance de los principales bancos dado “el relajamiento en la política monetaria, así como también la mejora en las expectativas económicas”.

Anticipó que la compresión del spread soberano también impactará de manera positiva en el sector bancario, que presenta una alta sensibilidad al riesgo país.

Mariano Ortiz Villafañe, Chief Economist de Aldazabal y Cía., aseguró que “el todavía bajo nivel de crédito al sector privado y los sólidos niveles de capital del sistema completan el escenario favorable para el despegue del sector”.

Si bien confió en que la normalización de tasas luego de la volatilidad electoral debería traducirse en una compresión de spread bancario entre tasas activas y pasivas, señaló que “esto podría verse compensado por una expansión del volumen de operaciones de la mano de la normalización económica y de la reactivación del proceso de desinflación”.

“El todavía bajo nivel de crédito al sector privado y los sólidos niveles de capital del sistema completan el escenario favorable para el despegue del sector”.

Adicionalmente, iniciativas como la ley de inocencia fiscal recientemente sancionada apuntan a promover la canalización de ahorros al sistema financiero.

Por su parte, Auxtin Maquieyra gerente comercial de Sailing Inversiones, señaló que, “de cara a 2026, vemos un escenario constructivo para las acciones del sector bancario, aunque no exento de volatilidad”.

Dijo que, tras un 2025 complejo, el sector quedó con valuaciones exigidas y un bajo nivel de expectativas incorporadas en precios, por lo que “cualquier avance sostenido en términos de estabilidad monetaria y normalización del sistema financiero puede actuar como un catalizador relevante para los bancos”.

Qué acciones de bancos elegir

Sobre las perspectivas pata este año, Durán anticipó que, “de cara a 2026, vemos un escenario constructivo para las acciones del sector bancario, aunque no exento de volatilidad”.

Pablo Lazzati, CEO de Insider Finance, apuntó que, después del primer trimestre las tasas de mercado rondarán entre 20% y 30% para el mejor sector económico dentro del país y las más altas estarán entre el 40% y el 45%. “Esto hará que los bancos puedan hacer uso de refinanciamiento de deuda para sus clientes y nueva deuda para las PyMEs apalancando su crecimiento”, vaticinó.

Confió en que 2026 puede ser un buen año para los bancos, con balances del último trimestre recuperando y buena proyección a partir de marzo, ya que también ve mejores préstamos UVA que reactivarán el segmento real estate.

Así, tras un 2025 complejo, marcado por la transición macro y la incertidumbre política, el sector quedó con valuaciones exigidas y un bajo nivel de expectativas incorporadas en precios. “En ese contexto, cualquier avance sostenido en términos de estabilidad monetaria y normalización del sistema financiero puede actuar como un catalizador relevante para los bancos”, dijo Durán.

Para Balanz, el sector bancario luce atractivo en tanto las compañías que lo componen “son high beta, por lo que reaccionarían más fuertemente ante una compresión del riesgo país, y se encuentran dentro de las de mayor suba potencial dentro del Merval (por fuera de TXAR) en caso de alcanzar los máximos de este año”.

Al respecto, Durán destacó los papeles de Supervielle (SUPV), BBVA Argentina (BBAR), Grupo Galicia (GGAL) y Banco Macro (BMA) que, en caso de sólo volver a sus niveles máximos de 2025, podrían anotar retornos en dólares de 60,4%, 31,7%, 31,2% y 26,3%, respectivamente.