Fin a la tregua cambiaria

La aceleración del dólar oficial no alcanza: la brecha vuelve a acercarse al 80%

En las últimas tres jornadas el blue subió lo que aumenta el dólar oficial en todo el mes. Tras el acuerdo con el FMI la brecha cambiaria se redujo. Duró poco. Impacta en la sobrefacturación de importaciones y la subfacturación de exportaciones.

La brecha cambiaria tuvo un fugaz descenso: hoy la diferencia entre el dólar blue y el oficial se amplió al 77% respecto al oficial mayorista y casi 70% versus el minorista. Esta diferencia refleja en gran parte las expectativas de devaluación del cambio oficial existentes entre los agentes económicos, las que tras el acuerdo con el FMI, el Gobierno había logrado reducir, aproximándose al 60 por ciento.

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El objetivo oficial de ir reduciendo la distancia entre las diferentes cotizaciones del dólar en la Argentina se aleja tras este cambio de tendencia. El Banco Central, luego de mantener al cambio oficial aletargado en 2021 por las elecciones legislativas, en 2022 se puso como objetivo, de la mano del FMI, que el dólar oficial acompañe como mínimo la suba de los precios. 

Actualmente corre al ritmo de 4% mensual, por debajo de la inflación, pero aún así había logrado recortar la brecha con el dólar MEP, el "contado con liqui" y el blue. La tregua cambiaria fue efímera y los tipos de cambio financiero se despertaron y ampliaron nuevamente la diferencia. En tres días, el blue subió lo que el cambio oficial aumente en el mes: 4 por ciento.

Alta brecha cambiaria

La economía kirchnerista está asociada a una alta brecha. En la última gestión de Cristina Kirchner, la diferencia entre el dólar oficial y el "contado con liqui" comenzó siendo del 20% para terminar en torno al 55% y alcanzando máximos de 80%. esos porcentajes fueron ampliamente superados en el actual mandato de Alberto Fernández con picos de 120 por ciento.

La diferencia no es gratuita ya que incentiva la subfacturación de exportaciones (para evitar las liquidación a un tipo de cambio menor) y el contrabando de granos, la soja "blue",  a Paraguay. Del otro lado del mostrador, la brecha alienta la sobrefacturación de dólares por importaciones. O directamente que no se facturen en Argentina servicios que se brindan a empresas en Estados Unidos o Europa como ser asesoramientos, programación (software) o actividades similares.

¿Cuánto más puede ampliarse la brecha? Difícilmente se llegue a los máximos alcanzados en la actual gestión dado que el acuerdo con el FMI brinda cierta ancla a las expectativas, a lo que se debe sumar el impacto que pueda tener la llegada de un gobierno pro mercado en 2023 a medida que se acerquen las elecciones presidenciales. 

Tal como señalara el economista Pablo Guidotti en una entrevista con El Cronista, quien gane en 2023 va a recibir como herencia una alta brecha cambiaria, incluso "superior a la que recibiera en 2015 Mauricio Macri". Implica debutar en la gestión, siempre que se quiera normalizar la plaza cambiaria, con una devaluación. La duda será el tamaño, algo que importa.


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