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Este es el gráfico más analizado y observado en Wall Street: guía para entenderlo

La curva de rendimientos americana es el gráfico más analizado y observado en Wall Street. Anticipa ciclos económicos, mayor o menor inflación así como también cambios en políticas monetarias de la Fed.

Sin dudas, uno de los gráficos que más sigue de cerca Wall Street es la de los rendimientos de curva de los bonos del Tesoro. En función de la forma que la misma vaya tomando en el tiempo, las señales al mercado van variando en función de si se espera mayor crecimiento o, por el contrario, una recesión. Actualmente hay cierto desconcierto en los inversores ya que la curva soberana está mostrando señales de agotamiento económico, cuando en realidad los datos macro muestran lo contrario.

La curva de rendimientos de los bonos del Tesoro americano son una herramienta clave que emite señales para entender la actualidad y futuro de la economía de EE.UU.

Típicamente, una curva de rendimientos debe tener pendiente positiva, es decir, tasas más bajas en el corto plazo y tasas más altas en el largo plazo.

Cuanta más alta la tasa de un bono, mayor incertidumbre hay y por ello el mercado le exige mayores rendimientos a la inversión. Además, el valor del dinero en el tiempo, el mercado exige tasas altas a medida que transcurre el paso del tiempo.

Cuando la curva tiene pendiente positiva y los diferenciales entre los rendimientos cortos y largos se acrecientan, el mercado especula con un contexto de crecimiento y expansión económico futuro. 

Actualmente, la curva americana tiene pendiente positiva, con los rendimientos cortos más bajos que los largos.

Cuando se aplana y los diferenciales entre las tasas cortas y largas se achican, implica que el mercado está comenzando a ver riesgos de recesión económica.

Por último, cuando las tasas cortas son más altas que las largas y la curva se invierte, tomando pendiente negativa, implica que el mercado ve un contexto de crisis ya que la incertidumbre en el corto plazo es más elevada que la de largo plazo.

Por otro lado, cada parte de la curva explica distintas expectativas.

El extremo corto de la curva de rendimiento refleja las expectativas del mercado de la política monetaria de la Reserva Federal (Fed). 

Si la expectativa es que la Fed suba la tasa, probablemente esta parte se desplazará al alza, mientras que, si se espera que la baje, las yields caerán.

En cambio, el extremo más largo de la curva de rendimiento está influenciado por factores como las perspectivas de inflación, y crecimiento económico por lo que, si se espera un recalentamiento económico, el mercado exigirá tasas más altas mientras que si se espera una recesión, se espera que las tasas caigan.

Movimientos de la curva: empinamiento

Los ciclos económicos muestran movimientos permanentes en la curva de rendimientos que van cambiando su forma a lo largo del tiempo. 

Esto implica que la curva puede tener un mayor empinamiento, un aplanamiento o una inversión, y cada una de las formas que tome la misma va a estar alertando sobre el ciclo económico que está por venir en la economía norteamericana.

Cuando la curva se empina, se conoce al proceso de "steepening yield curve". Por el contrario, cuando se aplana, se denomina a tal proceso como "flattening yield curve".

El empinamiento de la curva suele venir asociado de contextos en crecimiento económico y en el que las tasas más cortas se mantienen en niveles bajos, a la vez que las tasas más largas se suelen desplazar al alza.

En este escenario, los inversores le exigen al mercado tasas más altas para plazos más largos ya que en dichas inversiones están expuestos a mayores riesgos, como, por ejemplo, los riesgos inflacionarios. Por lo tanto, la expectativa de mayor inflación suele venir asociado a un proceso de "steepening yield curve".

En otras palabras, en un contexto de aceleración inflacionaria y de elevado crecimiento es esperable que los inversores exijan tasas de interés más altas para compensar la pérdida de valor real de la moneda y por ello la curva suele desplazarse al alza.

Este cambio en la curva de rendimiento se conoce como una "bear steepener", lo que significa que los rendimientos a largo plazo están aumentando más rápido que los rendimientos a corto plazo. 

El "bajista" refleja la caída de los precios de los bonos largos que dio como resultado el aumento de los rendimientos. Este aumento refleja las expectativas de una mayor inflación y, a menudo, se asocia con el comienzo de una expansión económica.

Otra opción de empinamiento de la curva puede darse a partir de un estancamiento en la parte larga y un desplome de las tasas cortas. Esto se lo conoce como "bull steepener".

Se da una caída en los rendimientos cortos más rápido que en los largos, lo cual genera que el diferencial entre la parte larga y corta se amplíe y genere a su vez un empinamiento positivo.

Dado que la parte corta de la curva incorpora expectativas de política monetaria de la Fed, el "Bull Steepener" se da cuando el mercado espera que la Reserva Federal baje las tasas de interés y empuja a los consumidores e inversores a tornarse más optimistas sobre la economía y sobre los precios de los bonos de corto plazo, lo cual genera mayor demanda de éstos y una fuerte caída de las tasas.

Movimientos de la curva: aplanamiento

El escenario económico positivo cambia cuando la curva comienza a aplanarse e invertirse.

Si la curva de deuda de un bono corporativo o de deuda soberana emergente se invierte, lo que va a estar reflejando son riesgos de incumplimiento ya que, en ese caso, el mercado evalúa la capacidad de pago del emisor. 

Debido a que EE.UU. emite dólares, resulta muy poco probable que el Gobierno caiga en default, y lo que se evalúa ante una inversión de la curva es la probabilidad de recesión económica.

Si surge una recesión, la curva de rendimiento tiende a aplanarse primero y a invertirse luego, haciendo que los rendimientos cortos sean más altos que los largos.

De esta manera, cuando las perspectivas económicas se deterioran, los inversores buscan posicionarse en deuda de más largo plazo para poder capturar rendimientos más elevados ante un entorno menos favorable.

Por ello es que las tasas más largas tienden a caer mientras que la deuda con vencimiento más cortos suelen ser más vulnerables y afectados por decisiones de bancos centrales para enfriar o estimular a la economía.

Por lo tanto, si se deterioran las perspectivas económicas, la curva se desplaza hacia abajo y las tasas de los bonos largos bajan antes y más rápido que las yields de los bonos de corto plazo, lo cual produce un aplanamiento de la curva. 

Si dicho proceso se extiende y se exagera, la curva se termina invirtiendo lo cual demuestra que las expectativas del mercado son de una inminente crisis.

El aplanamiento puede venir explicado por varios factores y dependerá también de la velocidad en que se muevan las tasas de los distintos tramos.

El llamado "Bull Flattener" (aplanamiento alcista) se da cuando las tasas de interés a largo plazo caen más rápido que las tasas de interés a corto plazo. 

Esto suele darse en contextos de volatilidad financiera y en la que los inversores aplican estrategias de cobertura ("fly to quality"), aumentando la demanda de activos seguros (bonos del tesoro de largo plazo) y desarmando posiciones de activos de riesgo.

Puede ser que el mercado comience a ver riesgos recesivos, así como también una reducción de las expectativas de inflación producto de un menor crecimiento o enfriamiento económico.

Se llama "aplanamiento alcista" porque este cambio en la curva de rendimiento a menudo precede a la reducción de las tasas de interés a corto plazo de la Fed producto de estar transitando un contexto de enfriamiento económico o crisis financiera. Y empuja a la Fed a activar políticas monetarias expansivas para reactivar el crecimiento económico o calmar las tensiones financieras.

En cambio, el "Bear Flattener" (aplanamiento alcista), se da cuando las tasas de interés a corto plazo suben más rápido que las tasas de interés a largo plazo. 

Se llama aplanamiento bajista porque este cambio en la curva de rendimiento a menudo precede al aumento de las tasas de interés a corto plazo de la Fed, lo que tiende a ser negativo tanto para la economía como para el mercado.

El peor escenario económico es cuando la curva queda invertida. Esto se da cuando las tasas de corto plazo en bonos del Tesoro de EE.UU. rinden más que las inversiones a largo plazo y esta dinámica se considera en general como una mala señal para la economía.

El mercado ve riesgos de corto plazo inminentes en el nivel de actividad producto de una recesión o crisis económica

Por lo cual, los riesgos de corto plazo lucen más altos que los plazos más largos y por eso el mercado captura tales riesgos asignándole mayores tasas a los plazos más cortos que a los vencimientos más largos.

Esto es exactamente lo que ocurrió en marzo de 2020 cuando a partir del estallido de la crisis de coronavirus, el mercado vio un inminente riesgo económico en la que la parte corta de curva se desplazó fuertemente para abajo a medida que estallaba la crisis.

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