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Los bonos soberanos en dólares cerraron con mayoría de bajas, en una rueda de tono débil que dejó al riesgo país en 554 puntos básicos.
En la curva de ley extranjera, los globales terminaron todos en rojo, con retrocesos moderados. El GD29 y el GD30 cayeron 0,2% y 0,2%, respectivamente, mientras que el GD35 perdió 0,4%. En el tramo largo, las bajas se movieron entre 0,4% y 0,5 por ciento.
Los bonares también cerraron mayormente negativos. El AL29 retrocedió 0,2%, el AL30 cayó 0,4%, el AL35 perdió 0,5% y el AL38 bajó 0,4%.
En cambio, en la parte más corta de la ley local se vio algo de firmeza: algunos títulos avanzaron entre 0,2% y 0,%, mostrando compras selectivas en el tramo corto, aunque insuficientes para cambiar el sesgo general de la rueda.
ADR y acciones
Los papeles de empresas argentinas que cotizan en Wall Street se hundieron hasta 8,3% con los bancos a la cabeza de las pérdidas. Vale destacar que fue una sesión pesada en el New York Stock Exchange (NYSE).
En Buenos Aires, la tendencia fue similar. El S&P Merval cayó casi 2% en pesos y medido en dólares (CCL) cedió hasta los u$s 1860. Las acciones que más recortaron fueron Metrogas, BBVA y Loma Negra.
Al respecto, Renato Campos CEO GH trading, dijo en declaraciones a El Cronista que, según su lectura, el detonante es externo, “pero la magnitud del movimiento es local”. Explicó que si la Argentina tuviera riesgo país en 300 puntos, el impacto sería mucho menor.
Campos comentó que el problema es que “seguimos parados sobre una prima de riesgo elevada y cualquier viento en contra se amplifica. No es solo Wall Street pasando factura, es un mercado que todavía no termina de convencerse de que el riesgo argentino bajó de manera estructural”, advirtió y agregó que mientras eso no cambie, “cada episodio global de aversión al riesgo va a pegar más fuerte acá que en otros emergentes”.
Desde esta perspectiva, advirtió que habrá que seguir de cerca la dinámica de tasas elevadas en EE.UU. y la fortaleza del dólar, dos factores que tienden a reducir el apetito por riesgo en mercados emergentes. En paralelo, a nivel local persisten condicionantes relevantes: un riesgo país que no logra perforar de manera sostenida niveles estructuralmente altos, interrogantes sobre el timing y la profundidad de las reformas y una vulnerabilidad macro aún latente. Todo ello continúa moldeando —y limitando— la actitud de los inversores.
Por su parte, Emanuel Juárez, analista de mercados de HFM, comentó en declaraciones a este medio que Wall Street vuelve a tensionar a los activos argentinos y el movimiento parece responder más a factores externos que domésticos. “Las renovadas tensiones geopolíticas, ante la falta de avances entre Irán y EE.UU., junto con un dólar más firme, están generando salida de flujos desde emergentes, con impacto en ADR, bonos y en S&P Merval”.
Y agregó: “El riesgo país, cerca de los 560 puntos, refleja esa mayor aversión global al riesgo. A nivel local no se observan novedades disruptivas, aunque la fragilidad estructural amplifica cada shock externo”, concluyó.

Wall Street
El clima en Wall Street es de cautela selectiva. Los balances siguen sólidos en términos absolutos, pero el mercado ya no premia únicamente que las compañías superen expectativas: exige señales claras sobre sostenibilidad del crecimiento, márgenes y ventajas competitivas en un contexto de fuerte disrupción tecnológica. La vara está más alta y la tolerancia a la duda, más baja.
En el frente tecnológico, la inteligencia artificial continúa como el eje, pero ya no alcanza con promesas de expansión. Los inversores quieren certezas sobre el retorno del gasto en IA y sobre quiénes serán los verdaderos ganadores en una industria que empieza a mostrar señales de mayor competencia y posible saturación de inversión.
En ese contexto, las acciones estadounidenses giraron con fuerza a la baja el jueves, un día después de que los resultados de Nvidia (NVDA.O) no lograran impresionar a los inversores, lo que presionó a las tecnológicas que habían sido el motor del reciente rally.
Un giro hacia sectores cíclicos ayudó a que el Dow se mantuviera cerca del equilibrio, mientras que una caída en el índice de semiconductores de Filadelfia (SOX) arrastró con mayor fuerza al Nasdaq.
El S&P 500 perdió 37,12 puntos, o 0,5%, mientras que el Nasdaq Composite cayó 1,2%. En cambio, el Dow Jones Industrial Average subió 0,4%.
El índice de software y servicios del S&P 500 avanzó tras haber sido golpeado en las últimas semanas por temores a posibles disrupciones derivadas de la IA. El indicador recibió impulso de las acciones de Salesforce (CRM.N), pese a que la compañía presentó una guía de ingresos más débil de lo esperado.
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