Entrevista

El increíble pronóstico de Augusto Darget: cuánto pueden subir las acciones argentinas

El presidente de Silver Cloud Advisors es muy optimista sobre el futuro de los activos argentinos. Por qué traza un paralelo entre la situación actual y lo que sucedió entre 1989 y 1991.

El optimismo de Augusto Darget contagia. O, más bien, ilusiona. El presidente y socio fundador de Silver Cloud Advisors está convencido que los activos argentinos tienen un futuro promisorio. El trader que trabajó en ABN Amro asegura que le gustan todos los sectores que cotizan en el Merval, salvo los bancos, por dudas sobre qué pasará con las Leliq. 

"Hay mucha gente pensando que la Bolsa puede multiplicar por cinco, por siete, y los bonos pueden subir 150%", asegura a El Cronista.

¿Qué es lo que está pasando con las acciones en el Merval, que vienen con un rally sostenido en 2023 tanto en el panel general como en el líder?

Mientras la inflación fue en 2022 del 95%, y el dólar subió 65%, la Bolsa trepó 30% en dólares. En lo que va de este año subió más del 27% en dólares. Hay papeles que han subido 100%, sobre todo en el sector energético. El mercado de a poco se está adelantando a un nuevo ciclo para los mercados emergentes y para Argentina, ante las elecciones. Se viene la parte pendular de la Argentina, donde volvemos a poner foco en el déficit, a tratar de ser un país normal, prolijo, abierto a las inversiones, preponderando las exportaciones, y dándole mucha ponderación al sector energético, a Vaca Muerta, al Gasoducto. En ese contexto, Argentina, que había caído 90% en dólares sus cotizaciones en los últimos cinco años y que sus bonos valen 20% de paridad, luce atractiva. Aún así, la posición técnica del mercado es espantosa. Ningún extranjero tiene activos argentinos. Yo soy de los muy optimistas del mercado y creo que hay mucho para crecer en cotizaciones. Espero que también en la realidad económica.

ALyCs y analistas sostienen que no hay drivers y que lo que vemos es trade electoral. ¿Usted coincide con eso?

Hay muchos drivers. El primero es el tema energético. El segundo puede ser que históricamente después de cada sequía en Argentina, vino una buena cosecha. El tercero es que se suponía que China iba a crecer al 4% y está cerca de crecer al 6% anual. El cuarto driver es que se está discutiendo el fine tuning de la suba de la tasa de interés en Estados Unidos: si la van a terminar bajando o si queda quieta. La peor medicina para los activos, que es la suba de tasas, ya se ha vivido. Gane quien gane, el año que viene tendrá buenos aires del exterior.

¿Está el mercado adelantándose a una derrota del oficialismo y a que el próximo gobierno ordenará la macro?

No sería tan terminante. Lo que sí me parece es que cualquier gobierno que gane, inclusive un oficialista, va a tener tinte de mercado, tinte capitalista.

¿Qué sectores del Merval son una oportunidad?

El único sector que no me convence mucho es el de los bancos, porque tengo miedo que haya alguna medida para ellos no muy agradable con la famosa bola de Leliq. Aunque no estoy convencido de que el final sea triste. Puede ser virtuoso. Pero el resto de los sectores me gustan todos: servicios, petróleo, energético, todo lo que involucra a los que mayor capitalización tienen en Argentina. Cuando le expropiamos YPF a Repsol, pagamos u$s 40 por acción, Hoy vale u$s 12 o 13 con Vaca Muerta. De esos ejemplos está lleno el panel general y el líder.

¿Ve un paralelismo financiero con principios de los noventa?

Hace más de veinte años que estaba negativo con los activos argentinos. Esta vez lo que me impresionó es el humor social. Y los mercados matan a los consensos. Me encontraba con la gente que me rodeaba hablándome de la depresión, de que todo el mundo se quería ir al exterior, de la altísima inflación, de los salarios de u$s 300. Y me acordaba del final de Alfonsín. Dos años más tarde de esa depresión, Argentina se convertía en el país más caro del mundo, que en ese momento era Inglaterra. Se cambió la percepción, las expectativas, y como el mercado no compra realidades, compra expectativas, fue espectacular el crecimiento del mercado de capitales y el de la inversión. Después de un año de arrastre, la inflación se anuló y apareció el crédito. Veo una similitud enorme con ese momento.

Según su mirada, el que sabe aprovechar la oportunidad tiene un futuro por delante promisorio.

El Merval está cercano a los u$s 750. A finales de 2019 valía u$s 1300, u$s 1800 si le agrega la inflación americana. Si se llega a cumplir mi pronóstico y cualquiera que gane termina siendo capitalista, el recorrido puede ser espectacular.

¿Y por qué esto que estamos viendo en el Merval no se ve con los bonos argentinos?

Básicamente, por la posición técnica. En dólares debe haber u$s 70.000 millones cotizando. A estos valores de 20%, son u$s 14.000 millones. El volumen que necesitas para mover la deuda es mucho más alto que en acciones. Hay mucha gente pensando que la Bolsa puede multiplicar por cinco, por siete, y los bonos pueden subir 150%. Después de que hicimos tan mal los deberes durante tantos años, hay gente que prefiere invertir poco dinero en un activo mucho más volátil con rendimientos con múltiplos superiores a enterrar plata en bonos. 

La semana pasada el Banco Itaú informó que negocia vender sus operaciones al Macro. No es la única empresa de capital extranjero que en los últimos años se ha retirado de este mercado. En términos del mercado de capitales, ¿qué implica que los extranjeros salgan y que argentinos sean los que compren?

Es otra confirmación. Yo tuve la suerte de trabajar en ABN Amro, que le vende todas las sucursales al Banco Galicia y decide salir del país cuando cae el gobierno de Fernando de la Rúa. Por lo poco que representa en sus balances la operación argentina, las instituciones internacionales prefieren salir, desprenderse de todo, liberarse de este problema. La pérdida ya la vienen haciendo en sus balances años tras año. Y quizás vuelven pagando múltiplos altísimos en diez años. Pero esto es algo que ha pasado en todos los ciclos de depresiones y euforias en Argentina. Un caso emblemático es Eduardo Constantini cuando compra el Banco Francés; Francisco de Narváez vendiendo en el pico su operación, y volviendo a retomar ahora. El local es el que más sabe de la tierra donde vive, y el extranjero responde a la casa matriz, que dice: ¿por qué voy a asumir este riesgo cuando representa tan poco en mi balance?

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