

En el complejo tablero de la economía argentina, las señales de desaceleración de la inflación conviven con una caída del nivel de actividad. Para Ricardo Delgado, titular de la consultora Analytica y uno de los economistas más consultados por el Círculo Rojo, el Gobierno se encuentra hoy atrapado en una encrucijada técnica y política que no permite soluciones intermedias.
Durante una entrevista en el canal de streaming Ahora Play, Delgado fue tajante al definir lo que llamó un “dilema de hierro”: “O baja la inflación o sube la tasa de actividad económica. No puede hacer las dos cosas a la vez porque no tiene dólares suficientes”, sentenció. Según el analista, la fijación oficial por el índice de precios está generando un costo ciego en la economía real que podría volverse insostenible en el mediano plazo.
El espejismo de los precios mayoristas que ve Delgado
La reciente publicación del Índice de Precios Internos al por Mayor (IPIM) por parte del INDEC, que mostró una suba de apenas el 1% en febrero, fue celebrada por el oficialismo como una victoria. Sin embargo, Delgado pidió cautela y desmenuzó qué hay detrás de ese número.
“Primero, son solo bienes. Es una encuesta, no un relevamiento de precios como el minorista (IPC), que incluye servicios. Y los servicios están siendo fuertemente impactados por la quita de subsidios”, explicó. Para el economista, la deflación observada en algunos rubros importados (-2,7%) y la estabilidad en productos nacionales se explican por dos factores recesivos: un dólar “planchado” y una demanda que está “por el piso”.
Delgado comparó la dinámica actual con el período 2017-2018 durante la gestión de Mauricio Macri: “Estamos en un momento muy parecido, donde muchos bienes mayoristas caen en términos absolutos porque el dólar se cae. Pero la pregunta es si estas son buenas o malas razones”.
El riesgo del atraso cambiario y las reservas
Uno de los puntos más críticos del análisis de Delgado reside en la política cambiaria. A pesar de que el Banco Central ha mantenido una racha compradora de divisas, la acumulación real de reservas no parece ser tan robusta como sugieren los anuncios oficiales.
“El Gobierno compró más de 3200 millones de dólares, pero acumuló apenas 650 millones como reservas netas“, advirtió. Esta diferencia se explica por los compromisos de deuda y la demanda de divisas que persiste. En este contexto, la estrategia de utilizar el tipo de cambio como “ancla” para frenar la inflación en bienes es, para Delgado, una apuesta de corto plazo con fecha de vencimiento.
“Se está repitiendo el error del año pasado: planchar el tipo de cambio para mostrar una inflación más baja. Eso limita la capacidad de recuperar velocidad de crecimiento”, señaló. Según su visión, el mercado ya empieza a descontar que el techo de la banda cambiaria seguirá subiendo (proyectando valores de $ 1700 para abril y $ 1800 para julio), lo que introduce ruido en el famoso carry trade y presiona sobre la brecha.
El cambio en la demanda social: del IPC al desempleo
Para el titular de Analytica, el éxito del Gobierno en la batalla cultural por el equilibrio fiscal tiene un límite: la calle. Delgado sostiene que la prioridad de la agenda pública está mutando rápidamente. “El Gobierno ha tenido éxito en sacar la inflación de la prioridad número uno, pero ahora el problema es la economía real: el desempleo, los bajos salarios y la imposibilidad de consumir bienes básicos“, explicó.
Incluso analizó con escepticismo la idea oficial de que la reactivación vendrá de la mano de los ahorros privados: “Esa idea de ‘saquen los dólares del colchón’ para movilizar el mercado interno no va a pasar. La gente usa el dólar como mecanismo de ahorro, no para el gasto cotidiano de consumo masivo”.

¿Qué esperar para los próximos meses?
El especialista prevé que marzo seguirá trayendo “malas noticias” en términos de inflación debido al arrastre de los servicios y la logística. Cabe recordar que, según el analista, el costo logístico aumentará inevitablemente debido a que el 90% de los bienes en el país se trasladan por camión, sufriendo el impacto directo de los combustibles.
De cara a la liquidación de la cosecha gruesa en abril, el dilema se profundizará. El Ejecutivo deberá decidir si mantiene la apreciación del peso para seguir bajando el IPC o si convalida un movimiento del tipo de cambio para incentivar la liquidación y la acumulación de reservas.
“Sin credibilidad en la política cambiaria, la posibilidad de que la política económica dé buenos resultados es escasa”, concluyó Delgado.














