Tasas de interés: si el dólar no se dispara, el Gobierno prefiere no tocarlas

Guzmán apunta a esperar a algún tipo de presión cambiaria antes de elevarlas para no introducir un factor recesivo en la economía, evitar tensar la cadena de pagos y retroalimentar los precios.

A punto de develarse la semana próxima el dato clave de la inflación de enero, que revelará la tendencia después del sorpresivo salto de diciembre de 4% en el IPC, en el Gobierno recobró fuerza el debate sobre el mejor curso de acción posible para frenar la inercia si es que el dato persistiera.

En el Banco Central no descartaban ningún recurso para absorber liquidez si es que los precios confirmaran una tendencia en torno del 4%, lo que incluye un ajuste de las tasas de interés. De hecho, esa política de ajuste de las tasas de interés en el último trimestre del año apuntaló la pax cambiaria de diciembre y de enero pasado.

Sin embargo, esa posibilidad parecería no hacer pie en el Ministerio de Economía. El analista Federico Furiase lo explicaba ayer de este modo tras la licitación de Letras donde, con tasas del 38%, Economía logró $ 31.800 millones de financiamiento extra. 

"Mientras Finanzas consiga pesos a estas tasas y la inflación no supere el 4%, no hay mucho incentivos para subir las tasas. Creo que primero van por la moderación del crawling del tipo de cambio y la extensión del congelamiento tarifario para "anclar" durante paritarias", opinó, para sentenciar: "El riesgo es la brecha...."

Del lado del gabinete económico se inclinan por el mismo razonamiento. Y explican: "Martín es un defensor acérrimo de las tasas bajas. Nunca le gustó subir la tasa de interés, porque sabe el impacto recesivo que puede tener en la actividad económica", advirtió un funcionario que conoce como pocos lo que piensan Guzmán y el presidente del BCRA, Miguel Pesce. 

"Miguel -agregó-, en cambio es más proclive a subirla para evitar una corrida cambiaria".

"Martín habla de una teoría de la sostenibilidad de la tasa de interés, donde explica que ninguna empresa se las banca porque provoca tensión en la cadena de pagos. Como le empiezan a pagar cada vez más largo, a 90 o 120 días, tiene que salir a descontar cheques en financieras que les cobran caro, les genera un sobrecosto que terminan llevando a los precios, provoca suba de costos y mayor inflación", describe off the record uno de quienes conocen de cerca al ministro.

"Incluso a puertas cerradas, Martín es demasiado optimista con respecto al devenir económico. Al principio, hasta él se creía que la inflación iba a ser del 29% anual este año", comenta.

Desde hace meses, el relevamiento de expectativas de mercado del BCRA pronostica para 2021 una inflación mayor a la de 2020 (46% para los 10 mejores estimadores y 49,8% para el promedio). Pero el Central se niega a convalidar esas cifras. Argumentan que podría repetirse el error de sobrestimación del año pasado, y la experiencia muestra que la corrección del error es lenta.

"¿Cuál sería el sentido de subir la tasa ahora cuando tenemos pax cambiaria y la situación del dólar controlado?", aseguran en el equipo económico.

"Hasta el blue sale menos que el dólar solidario, lo que es totalmente ilógico -se responden-. Somos conscientes que eso es porque no hay pesos en la calle, entonces las pymes deben salir a reventar sus dólares para hacer frente al pago de los salarios del personal en relación de dependencia y de los proveedores", reconocen funcionarios del Gobierno.


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