

- ¿Quién es Facundo Gómez Minujin?
- Es una pregunta muy profunda... Creo que soy una persona muy simple, muy sencilla, a la que le gusta disfrutar de las cosas más sencillas de la vida: la naturaleza, la amistad, la familia, los viajes... relacionarme con los demás... Es como que todos los días disfruto las cosas más simples. No necesito cosas muy sofisticadas para estar feliz.
Facundo Gómez Minujin es, además de lo que él mismo cuenta, el CEO de JP Morgan Chase & Co para Argentina, Uruguay, Bolivia y Paraguay. También es hijo de la artista plástica Marta Minujin y del economista Juan Carlos Gómez Sabaini.
En la batalla genética entre la libertad creativa y el frío orden de los números se impuso esta última característica. "Lamentablemente hay más de lo segundo... Por haber trabajado tanto en el banco uno tiene un orden mental y eso a veces te priva de tener la locura creativa que tal vez te permite ir a otro lado", admite el ejecutivo de 57 años que lleva más de un cuarto de siglo unido a JP Morgan, una firma en la que también encabeza el General Counsel para América latina.
Si bien parece haber desarrollado más genes vinculados con la economía, el ADN de este abogado recibido en la Universidad de Buenos Aires que completó una maestría en la Universidad de Illinois (Estados Unidos) incluye un componente artístico. Tuvo relación con él en sus días como presidente de la Fundación arteBA y lo expresa en la admiración por quienes poseen lo que denomina "locura artística" en sus vidas.
"Yo creo que Elon Musk en el fondo es un poco loco. Es el Leonardo da Vinci del siglo XXI. A veces pienso cómo esta gente logra hacer tantas cosas en la misma vida en la que uno logra hacer tan poco... Porque es increíble lo que ha logrado hacer esta gente y es porque tiene esta suerte de locura que, capaz, yo no tengo", comenta.
Del mismo modo que destaca esa cualidad del flamante propietario de Twitter, pondera la naturaleza de los entrepreneurs, "que son creativos y en el fondo tienen mucho del talento de los artistas, que creen en algo y se enfocan en el objetivo. Y a pesar de que mucha gente les dice ´esto es una locura, no sirve para nada´, creen en ese sueño y lo concretan".
Gómez Minujin se permitía soñar con un trabajo que le posibilitara viajar. Pensó en unirse a la Marina Mercante como sus abuelos, pues tanto el paterno, capitán de un barco, y el materno, médico, recorrieron los mares del mundo. No tenía claras sus metas profesionales. Un test vocacional en el final de la escuela secundaria le propuso tres alternativas: abogado, periodista o arquitecto. Se decidió por la primera, pero no descarta "la fantasía de escribir".
Le apasionan las entrevistas profundas y originales. Le encantaría entrevistar a Henry Kissinger, a quien, según cuenta, le preguntaría "¿cuál es, en su experiencia de sus 99 años, lo que puede pasar con China de acá adelante?". El interrogante no es casual: el CEO de JP Morgan para Argentina, Bolivia, Paraguay y Uruguay percibe en el exsecretario de Estado estadounidense a una de las personas con más conocimiento para desentrañar el rol del gigante asiático en el universo de los negocios. Le gustaría tener frente a frente a Warren Buffett, uno de los más grandes inversores del mundo. Su perfil es claro: buscaría respuestas en la experiencia de las personalidades que han dejado una marca.
Su presente y su futuro -también gran parte de su pasado- están en el banco más grande de los Estados Unidos que es, al mismo tiempo, una de las mayores firmas financieras del mundo. Se plantea el desafío de expandir los negocios de JP Morgan en los países que están bajo su órbita, de hacer crecer aún más el Corporate Center de la empresa y de seguir apostando a la capacidad de los profesionales locales. "Acá en Argentina hay un talento inigualable. Cada día que contrato a una persona salida de una universidad pública o privada es una gran satisfacción. Es la sensación de dar valor agregado a la sociedad", dice.
Explica que las complejidades de la Argentina son un reto que demanda creatividad y resiliencia. La incertidumbre y el aislamiento internacional representan un problema enorme porque "para tener un negocio de banca de inversión exitoso, necesitamos estar integrados al mundo" y eso lo lleva a criticar la visión que no contempla que "a un banco de inversión le va mejor cuando mejor le va al país".
A Gómez Minujin lo apasiona su trabajo. Nunca se aburre. Además, disfruta viajar, jugar al squash dos o tres veces por semana, practicar kitesurf cuando el viento lo permite, ver películas -las últimas fueron Belfast y Argentina 1985- e internarse en sus historias leyendo todo cuanto pueda. Y, como no podía ser de otra manera, recorrer galerías de arte. Porque por más que las leyes y la economía ocupen su día a día, el arte será siempre parte de su vida.
La versión original de esta nota se publicó en el número 347 de revista Apertura.










