Economía en pandemia

Los 5 riesgos en dólar, precios, bonos, reservas y deuda de una cuarentena 2.0

Una nueva cuarentena podría amenazar la estabilidad cambiaria y a la dinámica inflacionaria de cara al 2021. La estrategia del BCRA para mantener tranquilo el tipo de cambio también quedaría bajo mayor presión.

La segunda ola de coronavirus parece estar cada vez más cerca. Los reportes diarios de las últimas semanas dan cuenta de un significativo ascenso de la cantidad de contagios, hecho que ya puso en alerta al equipo económico del Gobierno.

Hasta el momento, las restricciones y controles lejos están de asemejarse a la "Fase Uno" de hace un año. Sin embargo, de agravarse la cantidad de casos, las chances de ver mayores restricciones tomarían un protagonismo adicional.

Como lo indicó el sábado el ministro de Economía, Martín Guzmán, toda restricción a la circulación tiene impactos fuertes en la economía, que de repetirse -aunque las autoridades por ahora lo niegan- representaría un riesgo para la estabilidad cambiaria y podría acelerar la dinámica inflacionaria.

La presión podría trasladarse hacia la estrategia del Banco Central de controlar el tipo de cambio, poniendo foco en la paridad de los bonos y en las reservas.


Cuarentena 2.0: dólar e inflación bajo la lupa

Un aumento del gasto o subsidios para sostener a la economía vendría acompañado de una menor recaudación por un menor nivel de actividad, producto de una potencial cuarentena. 

Esta situación, por lo tanto, derivaría en un ascenso del déficit fiscal

Frente a un mercado internacional que permanece cerrado para la Argentina, la emisión monetaria podría volver a ser la principal fuente de financiamiento al sector público, lo cual representaría un riesgo para la estabilidad de los precios en la economía real y del tipo de cambio.

Nicolás Viveros, portfolio manager de Capital Market Argentina (CMA), considera que un escenario de mayores restricciones y confinamiento podría reflotar las tensiones cambiarias.

No obstante, no espera que el escenario de fuerte volatilidad cambiaria de 2020 se repita este año.

Ante un escenario de nuevas restricciones por coronavirus, Viveros advirtió que el mercado cambiario se muestra bajo control pero que el riesgo mayor viene más que nada por el lado inflacionario

"Creo que podría llegar a haber un aumento del tipo de cambio por mayores gastos relacionados al Covid, con una disparada de los dólares paralelos hacia los $ 200", expresó Viveros.

"Se observa una mayor coordinación entre el BCRA y el Ministerio de Economía. Tenemos un BCRA más activo en el mercado controlando los dólares alternativos, sumado a que es año electoral y en el que probablemente hagan esfuerzos en mantener a raya el dólar", dijo.

El déficit fiscal del año pasado fue de 6,5% el primario y de 8,5% el total.

Este deterioro de las cuentas fiscales se dio por una caída en la recaudación en los meses de cuarentena y una suba del gasto para sostener a la economía.

Ese bache fue financiado principalmente por una emisión monetaria que, durante el año pasado, llegó a unos $1,9 billones

Este aumento de la emisión monetaria generó una presión importante en el tipo de cambio, junto con una aceleración inflacionaria en los últimos meses.

Ante un escenario de nuevas restricciones por coronavirus, Viveros advirtió que el mercado cambiario se muestra bajo control pero que el riesgo mayor viene más que nada por el lado inflacionario.

"Los tipos de cambio implícitos se mantienen en línea por razones puntuales ya sea gracias a la desdolarización de portafolios para hacer frente al impuesto a las grandes riquezas y otros impuestos que vendrán más adelante -afirma Calcagnino, de TSA-. Sin embargo, estas presiones bajistas pueden ser anuladas por mayor emisión y déficit".

"Al dólar oficial lo devalúan como quieren y los paralelos lo controlan con intervenciones y otros factores; pero el tema inflacionario podría ser más problemático si es que se empieza a gastar más por cuestiones de Covid -dijo Viveros-. En ese escenario podríamos ver una dispara de la inflación como primer efecto y luego un impacto indirecto sobre el dólar ya que no se puede retrasar demasiado al tipo de cambio", concluyó.

nuevas presiones en reservas y bonos

En los últimos meses, el Gobierno ha logrado controlar el tipo de cambio bajo distintos métodos.

Uno de ellos implicó la venta de bonos en dólares, lo que llevó a las paridades hacia niveles debajo de 35%, que luego son recomprados a costa de reservas. 

Pese a que se logró controlar el tipo de cambio, ante un escenario en el que la emisión monetaria vuelve a encenderse con fuerza para financiar el gasto, la necesidad de controlar el dólar podría ser mayor.

Francisco Mattig, estratega de renta fija de Consultatio, advirtió que ante un contexto de mayores restricciones por la segunda ola de la pandemia, la presión podría trasladarse sobre las reservas.

"Si se imponen nuevas restricciones, claramente va a haber más presiones sobre el tipo de cambio paralelo -señaló Mattig-. Lo que se vio durante casi todo 2020 fue una relación muy estrecha entre la monetización del déficit y la evolución de la brecha", agregó.

Esa relación se rompió a finales del año pasado cuando el Gobierno emitió los bonos dólar linked, primero, y luego controlando la brecha fundamentalmente vendiendo reservas, observa el analista de Consultatio.

De esta manera, "es probable que si se da una mayor monetización del déficit y el Gobierno sigue buscando contener la brecha, la necesidad de mantener a raya al dólar exigirá al BCRA a tener que vender más reservas que antes, sobre todo antes de las elecciones", comentó.

La curva de bonos argentinos se encuentra fuertemente castigada. La curva se invirtió y los rendimientos se dispararon por encima del 20%. 

El Gobierno ha vendido bonos en los últimos meses, lo cual implica financiamiento a la tasa que rinde el bono. 

En paralelo, se agrega una posición vendedora sobre los bonos y empuja a las paridades de los mismos a niveles cercanos al 30% y al riesgo país a la zona de 1600 puntos.

Julio Calcagnino, analista de mercados de TSA Bursátil, del Grupo Transatlántica, estimó que ante la imposición de nuevos controles naturalmente implicaría nuevas presiones monetarias y fiscales, aunque los grados de libertad políticos son menores y las restricciones a las cuales se enfrenta el Gobierno son mayores.

"Los tipos de cambio implícitos se mantienen en línea por razones puntuales ya sea gracias a la desdolarización de portafolios para hacer frente al impuesto a las grandes riquezas y otros impuestos que vendrán más adelante -afirma Calcagnino-. Sin embargo, estas presiones bajistas pueden ser anuladas por mayor emisión y déficit".

Por el momento, el tipo de cambio oficial está linkeado a los objetivos electorales; podría verse presionado por una balanza comercial deficitaria, aunque en la cuarentena anterior, esto no se dio, asegura el analista de TSA.

También podría haber demanda de personas físicas, en caso de que el MEP o el paralelo dejen de ser convenientes frente al dólar solidario", dijo el analista de TSA Bursátil.

amenaza el rollover de la deuda

Finalmente, una de las variables que se encuentran atentos los analistas dentro de la frágil estabilidad cambiaria es el grado de renovación de deuda que encuentra el Gobierno en cada vencimiento de bonos en moneda local.

El riesgo que genera una cuarentena es que la misma podría afectar la confianza de los inversores y dejar de seguir apostando a activos en pesos y trasladarse (en el margen) hacia activos dolarizados.

Si bien hay muchas más restricciones respecto de lo que se observaba en 2020, algunas señales en esa dirección pondrían en alerta al mercado.

Nery Persichini, head de estrategia de GMA Capital, estima que ante un escenario de mayores restricciones y confinamiento, el riesgo también podría trasladarse al rollover de la deuda

"Si no está la demanda de pesos fuerte y con confianza, el rollover de la deuda podría estar en peligro y eso se trasladaría a mayores presiones de ver nuevas emisiones monetarias para cubrir el bache; en ese sentido se están acumulando riesgos considerables", advirtió Persichini.

El primer trimestre cierra con un rolleo del 114%. Sin embargo, para financiar 40% del déficit con el mercado local, es necesario un rolleo de 129% en los próximos meses. Marzo fue el mes con menor financiamiento neto positivo desde noviembre 2020; de esta manera, asoma el fantasma de la emisión monetaria para cubrir el déficit fiscal, pronosticó el analista de GMA Capital.

Sobre este punto, Persichini remarcó que una de las señales que podrían indicar que el mercado está yendo en esa dirección es el potencial aumento de los rendimientos de los bonos que ajustan por CER.

Es decir, una menor demanda de bonos CER implica una caída de los precios de estos activos y un aumento de los rendimientos. Por lo tanto, los pesos libres en el mercado podrían encontrar en el tipo de cambio como un potencial destino.

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