El dólar no para de caer. El tipo de cambio mayorista retrocedió ayer 1,2% y cerró a $ 1408. Así, quedó a 11% del techo de la banda cambiaria, su mayor distancia desde agosto de 2025.
Ese movimiento está en sintonía con la apreciación de las monedas emergentes ante la debilidad global de la divisa estadounidense y sucede mientras el Banco Central acumula 27 ruedas consecutivas de compras para fortalecer las reservas.
A cuatro meses de que el presidente Javier Milei vaticinara que en Argentina “van a salir dólares por las orejas”, la oferta de divisas es alta debido a la liquidación de Obligaciones Negociables -a mediados de enero quedaban pendientes u$s 3600 millones- y a la emisión de nuevos bonos corporativos este año por u$s 2600 millones. Además, creció el aporte de divisas del agro por la cosecha fina, mientras que cayó fuertemente la demanda de divisas. Esa combinación de factores derrumbó al dólar mayorista, que cayó 3,4% en lo que va de 2026.
El dólar oficial, en tanto, cayó ayer 1% y cerró a $ 1425. Los financieros, por su parte, también bajaron: el MEP se negoció a $ 1432 y el Contado con Liquidación a $ 1477.
Martín Polo, jefe de estrategia de Cohen Aliados Financieros, remarcó que en el mercado “sobran dólares”, mientras que la demanda “está muy débil”: “Ahí hay algunas cuestiones que pueden ser positivas y otras no tanto. Puede haber menor demanda de activos externos. Esto puede deberse a que está aumentando la demanda de pesos porque las tasas de interés evidentemente seducen. También puede ser que las importaciones están planchadas”.
La distancia del dólar con respecto al techo de la banda permite que el BCRA compre dólares sin poner presión sobre el esquema cambiario. Para lograrlo necesita que las tasas de interés continúen en niveles altos para que el carry trade sea atractivo, luego de conocerse que la inflación trepó en enero al 2,9 por ciento.
“Las empresas y los inversores locales ven que la tasa que ofrecen instrumentos en pesos medida en dólares es del 4% mensual. Lo que ganarías en un año en Estados Unidos, lo estás ganando en un mes en Argentina. Por eso, no hay demanda de dólares y la de pesos es elevada”, asegura Sebastián Menescaldi, director asociado de Eco Go.
Para que continúe la calma cambiaria, el mercado espera que el Tesoro convalide una tasa más alta en la licitación de hoy. De esa manera, los inversores continuarían apostando por estrategias de carry trade. “El equilibrio depende siempre del dólar y la tasa. Es probable que el Tesoro se ponga más contractivo en la licitación porque con una inflación en 2,9%, la tasa de caución en 23% o 24% ya es baja”, explicó Emiliano Anselmi, economista jefe de PPI.
El gran interrogante es qué pasará con la competitividad de la economía argentina si el dólar continúa cayendo. Según Menescaldi, no habrá un impacto porque todas las monedas de la región se están apreciando. Polo, sin embargo, sostiene que “el riesgo es perder todos los meses un poco de competitividad”.
Otra duda en la City es si el Gobierno quiere que el dólar siga retrocediendo o, en cambio, busca ponerle un piso a su cotización. Para detener su caída, podría eliminar las restricciones cambiarias que aún pesan sobre las empresas. Esa versión corrió ayer por la tarde, cuando trascendió una reunión del ministro de Economía, Luis Caputo, con representantes de los ALyC.
Otra estrategia alternativa sería que la entidad conducida por Santiago Bausili acelere la compra de dólares. “Si el Banco Central le pusiera un piso más alto en $ 1450, estaría comprando más reservas. Claramente está eligiendo comprar menos y que el tipo de cambio baje, probablemente con el objetivo de apuntalar la desinflación”, agregó Anselmi.
Hace una semana, Caputo insinuó que, sin la intervención del BCRA, el dólar hubiera caído más en el mercado cambiario. El ministro le puso precio a ese escenario: la divisa estadounidense hubiera operado en los $ 1300.
El escenario dista mucho del cimbronazo cambiario de octubre, en la previa de las elecciones legislativas, cuando el secretario del Tesoro, Scott Bessent, defendió el techo de la banda cambiaria. A cinco meses, el problema dejó de ser el dólar.
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