La semana pasada fue clave para el Gobierno en materia financiera. Los bonos operaron con tendencia muy positiva y el riesgo país logró perforar los 500 puntos. El viernes cerró en 496 unidades, pero llegó a caer casi 20 puntos debajo de ese nivel. El mercado se ilusiona con la vuelta de la Argentina al mercado internacional de deuda, pero ve que aún hay algunos desafíos para garantizar que esta baja esté consolidada y más todavía para llegar a los deseados 400 puntos, el valor ideal para poder colocar deuda con mejor tasa.
“El riesgo país perforó los 500 puntos, algo que no sucedía desde 2018, y el mercado reaccionó con una marcada mejora en los activos argentinos. La compresión del spread soberano se dio en paralelo a una fuerte demanda por bonos en dólares, en un contexto donde los inversores empiezan a validar con mayor convicción la acumulación de reservas y la mayor estabilidad cambiaria”, describió Isabel Botta, Product Manager en Balanz.
El caso de Ecuador entusiasma, dado que venía con niveles similares de riesgo a los de la Argentina y profundizó su proceso de compresión tras su regreso al mercado internacional de deuda. Luego de una colocación exitosa de bonos a ocho y 13 años a la que el mercado respondió con solidez, ese índice quedó a las puertas de perforar los 400 puntos básicos. Entonces, el mercado analiza el caso argentino con eso en mente. ¿Qué debería pasar para que baje más?
“Para que el riesgo país continúe profundizando su baja, el mercado necesita que se sostengan los factores que vienen apuntalando la dinámica reciente. El principal es la acumulación de reservas del Banco Central, que se mantiene a un ritmo elevado para la época del año y refuerza la percepción de solidez externa”, dijo, por su parte, Auxtin Maquieyra, gerente comercial de Sailing Inversiones, a El Cronista.
Indicó que, a esto se suma un mejor balance de flujos: mayores liquidaciones del sector agroexportador en las próximas semanas, junto con el aporte estructural del sector energético, reducen el riesgo de estrés cambiario y mejoran las expectativas sobre la capacidad de pago de la deuda soberana.
Baja del riesgo país, consistente
En este contexto, Maquieyra observa que “el riesgo país muestra un sendero bajista que luce consistente, aunque no exento de episodios de volatilidad asociados al frente externo”. Para él, la menor demanda de cobertura cambiaria y la reducción de las expectativas devaluatorias se reflejan tanto en el mercado de futuros como en la estabilidad del tipo de cambio, lo que favorece la compresión de spreads en los bonos hard dollar.
“Si estos fundamentos se mantienen, el mercado podría seguir convalidando una convergencia gradual del riesgo país hacia niveles más cercanos a los de sus pares regionales, aunque a un ritmo más pausado que el observado en las últimas semanas”, anticipó.
En tanto, el economista Federico Glustein apuntó que “debería sostenerse también cierta estabilidad global como escenario de calma para los agentes del mercado que puedan vislumbrar un horizonte de futuro que va acompañado de la decisión de la FED de no cambiar las tasas en el corto plazo”.
Y, respecto a lo local, consideró que “es fundamental consolidar el proceso de pago de las obligaciones de intereses y capital, la acumulación de reservas por parte del BCRA y la profundización del incremento exportador”.
“Es fundamental consolidar el proceso de pago de las obligaciones de intereses y capital, la acumulación de reservas por parte del BCRA y la profundización del incremento exportador”.
A lo que Fabio Rodríguez, de MyR Consultores, agregó que “mientras el Gobierno no logre conciliar la profundización de la desinflación con la acumulación de reservas y reactivación económica con mayor fluidez del crédito y tasas más bajas (trípode clave de objetivos) será difícil quebrar la barrera de los 400/450 puntos”.
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