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El relevamiento de expectativas de mercado (REM) del Banco Central pronosticó una inflación del 20,9% para los próximos 12 meses, y baja al 19,3% si se considera al top 10, a los que más acertaron. De ahí que, ante este proceso de desinflación que se viene, los bancos cambien su estrategia y empiecen a cobrar menos por los préstamos a más largo plazo que a corto.

"Le decimos a los clientes que les conviene sacar un crédito personal a 60 meses en lugar de a doce, ya que la tasa es de 400 puntos menos", revela el presidente de uno de los bancos más grandes del país.

Lo que gana la entidad es asegurarse al cliente por los próximos cinco años, y hasta seguir cobrando una tasa alta, que hoy está en orden de entre el 70 y el 75% nominal anual, que se duplica al agregarle los gastos administrativos, IVA y saldo de seguro deudor, que puede concluir en un costo financiero total del 150%.

Crece la mora

"Los bancos vamos a tener que bajar un poco las tasas de los personales, porque están muy altas, al punto que los que realmente pueden tomar un crédito para irse de viaje, por ejemplo, no lo toman. Quienes convalidan estas tasas es porque están ahogados financieramente, y es por eso justamente que nos está subiendo la mora", reconoce el directivo de otra entidad.

Admite, de todos modos, que cuando el gobierno enfríe más la economía, y los bancos puedan ser más sustentables, las tasas deberían bajar a entre el 40 y el 50% nominal anual.

Licuación del crédito

Desde GMA Capital advierten que la normalización de las tasas reales en un contexto de desinflación rompe con la lógica de licuación del crédito que predominó hasta 2023. Desde noviembre de 2023 hasta septiembre de 2024, la tasa Badlar promedió -29% anual en términos reales.

"Es decir, el incentivo natural era consumir, jamás ahorrar. Este esquema que distorsionaba precios relativos y alimentaba desequilibrios llegó a su fin".

"Hoy estamos en las antípodas de aquella situación. Porque acceder a financiamiento en pesos supone un esfuerzo real creciente, el problema es que habiendo partido de un escenario totalmente diferente hace unos meses puede tensionar la cadena de pagos, frenar la expansión del crédito al sector privado y así limitar la inversión corriente".

"La disyuntiva hoy entonces es sostener un proceso de desinflación con tasas altas, o evitar una expansión más lenta del crédito productivo y al consumo. Hasta hace unas semanas, el incordio también incluía la incapacidad de sumar reservas, obstáculo sorteado por el momento con emisión de deuda en pesos suscribible con dólares", concluyen los analistas de GMA Capital.