
Si se echa una ojeada a la trayectoria de las acciones estadounidenses en el último mes, se ve que lo que describe la línea es una letra W, que también se usa para describir una recesión de doble caída.
Lo que se ve en el diagrama es un bajón, seguido por un rebote de gato muerto, y luego por otra caída que vuelve al piso original y por una recuperación que vuelve a donde empezó. Todo esto se combina para crear un patrón al que muchos denominan de doble piso.
Los analistas técnicos, que son los que tratan de predecir los precios futuros a partir de los gráficos, consideran que un doble piso es un indicio sólido de que se pasará de una tendencia a la baja a un período de precios en alza.
Una señal de empezar a comprar es exactamente lo que los optimistas están esperando. Los que ven siempre las cosas color de rosa en Wall Street ya están hablando de mediciones como la brecha entre los rendimientos de las acciones y los bonos para sugerir que las acciones están baratas, y que la mayor parte del malestar económico ya ha sido tenido en cuenta en los precios.
Pero los hechos sugieren que las cosas son diferentes. Los mismos que trazan los diagramas sugieren que el patrón no es el que corresponde a un doble piso propiamente dicho, ya que se produjo en un período demasiado corto y tuvo con muy poco volumen en el trazo final ascendente. El volumen debería aumentar a medida que los inversores empiezan a creer en una tendencia alcista; en cambio, cayó.
Con o sin diagramas, las acciones son caras según mediciones de valuaciones a largo plazo. Una de las mejores es la del ratio precio/ganancias ajustado por el ciclo (CAPE, por la sigla en inglés), popularizada por el profesor Robert Shiller, de Yale, que divide el precio por 10 años de ganancias.
Sobre esta base, las acciones estadounidenses tienen un sobreprecio de 23% comparado con el promedio desde 1881. Los papeles sólo parecen baratos y no mucho contra el promedio desde 1985, un período en que se vieron las burbujas de la puntocom y del crédito. Comprar cuando el mercado está bajo ha sido una buena manera de hacer dinero. Ahora no está bajo.











