Impuesto a la riqueza y retenciones, la propuesta fiscal con reflejo argentino que Gustavo Petro impulsa en Colombia

La reforma está dirigida a los colombianos ricos y a las exportaciones de materias primas

El primer gobierno de izquierdas de la historia moderna de Colombia ha puesto en el punto de mira a los residentes más ricos del país y a sus exportaciones de materias primas en una propuesta fiscal que representa un cambio significativo para esta nación tradicionalmente conservadora.

La propuesta "no debería ser considerada como un castigo o un sacrificio. Es simplemente un pago solidario que los afortunados harán a una sociedad que les ha permitido generar riqueza", declaró Gustavo Petro, el nuevo presidente del país que fue guerrillero en su juventud, en su discurso de investidura. Al día siguiente envió el proyecto de ley al Congreso.

Gustavo Petro juró como presidente de Colombia

Hay analistas que opinan que las reformas propuestas son más pragmáticas y menos radicales de lo que se temía cuando Petro fue elegido. Sin embargo, les preocupa que no sean suficientes para reducir el déficit fiscal y financiar al mismo tiempo los ambiciosos programas sociales que prometió en la campaña electoral.

El objetivo es recaudar 5800 millones de dólares adicionales el año que viene, aproximadamente el 1,7% del PIB, y un 1,4% más de ingresos anuales como media en los 10 años siguientes.

Según el Ministerio de Economía, la propuesta incluye un aumento de los impuestos a quienes ganan más de 2300 dólares al mes, el 2,4% de los colombianos, y un impuesto anual sobre el patrimonio a las personas cuyos ahorros y propiedades superen los 630.000 dólares. También comprende un gravamen del 10% sobre las exportaciones de petróleo, carbón y oro cuando sus precios superen los precios de referencia internacionales de 48 dólares por barril para el petróleo, 87 dólares por tonelada para el carbón y 400 dólares por onza para el oro. Los precios de referencia actuales son de 94 dólares por barril de petróleo, 140 dólares por tonelada de carbón y 1800 dólares por onza de oro.

El petróleo y el carbón son las dos principales exportaciones de Colombia, valoradas en 2019 en 12.900 y 4800 millones de dólares, respectivamente, mientras que las exportaciones de oro ascendieron a 1600 millones. El impuesto sobre los dividendos a los inversores extranjeros que poseen acciones en empresas colombianas se duplicará del 10% al 20%.

Las fuentes de ingresos adicionales son cruciales para financiar los cambios que ha prometido el presidente: poner fin a la minería a cielo abierto y a los nuevos contratos de exploración de petróleo y gas, la financiación de la sanidad y la educación superior universales y el apoyo a la reforma agraria y de las pensiones. Si no cumple sus promesas, corre el riesgo de enfurecer rápidamente a sus partidarios. Decenas de miles de ellos salieron a las calles el año pasado para protestar contra una propuesta para subir el IVA.

"Parte del dinero obtenido se destinará a reducir el déficit fiscal y otra parte a aumentar el gasto, en línea con los programas sociales del Gobierno. Pero la realidad económica y fiscal de Colombia es complicada", señala Luis Fernando Mejía, director ejecutivo de Fedesarrollo, un grupo de expertos en economía colombiano.

La propuesta llega en un mal momento para la economía colombiana. Se prevé que el déficit fiscal de este año alcance casi el 5,6% del PIB y que el año que viene deba ajustarse a la baja en dos puntos del PIB, según la norma actual. La inflación anual es del 10,2%, la más alta desde 1999, y cerca del 40% de la población vive en la pobreza.

Los ingresos fiscales del país se sitúan en torno al 19% del PIB, pero sólo el 5% de la población paga impuestos personales, según la OCDE. La media de los países de la OCDE es del 33%.

El ministro de economía José Antonio Ocampo se ha comprometido a luchar contra la evasión y la defraudación fiscales y ha declarado que los ingresos aumentarán modernizando la agencia tributaria. Se calcula que más de la mitad de los colombianos trabajan en la economía sumergida.

A pesar de los desafíos, algunos economistas opinan que el proyecto de reforma podría ser un modelo para otros gobiernos progresistas. Es la primera vez que en Colombia se ha propuesto una reforma dirigida a que paguen más los que más tienen.

El proyecto de ley requiere la aprobación del Congreso, donde Petro cuenta con una coalición mayoritaria formada por centristas de partidos tradicionales y representantes de partidos de izquierda. Es probable que se presenten enmiendas.

La inflación anual es del 10,2%, la más alta desde 1999, y cerca del 40% de la población vive en la pobreza.

Muchas asociaciones empresariales de Colombia aún no se han pronunciado formalmente sobre las reformas propuestas. Pero es probable que algunas disposiciones, como los impuestos sobre las bebidas azucaradas, los alimentos procesados y los plásticos desechables, les preocupen.

Erica Fraga, analista para América Latina y el Caribe de la Unidad de Inteligencia de The Economist, señala que la presentación de una reforma tributaria "razonable" en el primer día de Petro en el cargo indica que quiere asegurarse victorias rápidas en el Congreso: "Sin embargo, su pragmatismo le obligará a aceptar una agenda menos radical, lo que aumentará la tensión entre sus aliados de izquierda y los partidos tradicionales. El riesgo de turbulencias políticas y malestar social cuando termine su periodo de luna de miel con el Congreso y con los votantes sigue siendo alto".

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