Kevin Warsh insistió en que no habrá “ningún cambio” en la independencia del banco central de EE.UU., al tiempo que se comprometió a que la Reserva Federal adoptará un enfoque firme para combatir la inflación.

El nuevo presidente afirmó el miércoles que la Fed seguirá comprometida con su meta de inflación del 2% y “garantizará la estabilidad de precios”, más allá de la eventual presión de la Casa Blanca para bajar las tasas de interés.

“Fuimos un banco central independiente durante mucho tiempo, vamos a seguir siendo un banco central independiente en este momento y no van a ver ningún cambio en eso”, dijo ante banqueros centrales en una conferencia del BCE en Sintra.

Las declaraciones de Warsh llegan poco más de un mes después de haber sido confirmado como presidente del banco central más importante del mundo, en reemplazo de Jay Powell, a quien Donald Trump reprendió reiteradamente por no bajar las tasas lo suficiente.

En su segunda aparición pública desde que asumió el cargo, Warsh redobló la apuesta con declaraciones que ya había hecho en una conferencia de prensa el mes pasado, cuando sorprendió a los mercados con la promesa “inequívoca y unánime” de que la Fed combatiría la inflación, a la que calificó como una “carga para el pueblo estadounidense”.

Dirigentes demócratas habían advertido que Warsh sería un “títere” de Trump y los mercados inicialmente esperaban un enfoque más moderado por parte del funcionario designado por el presidente. Los operadores ahora apuestan a que las tasas podrían subir tan pronto como en octubre, cuando antes proyectaban marzo de 2027.

Warsh insistió el miércoles en que la Fed no se dejará influir por presiones políticas, al tiempo que dejó entrever una posible suba en el costo del financiamiento para hacer frente a la ola inflacionaria que azotó a EE.UU. tras la guerra con Irán.

La inflación en EE.UU. trepó en mayo a un máximo de tres años del 4,2%, luego de que el conflicto hiciera que el precio de los combustibles más que se duplicara, aunque desde entonces cedió.

“Si hay hogares, empresas o mercados financieros que pensaban que este banco central iba a tolerar una inflación por encima del 2%, bueno, supongo que se van a llevar una decepción”, afirmó.

Pero los mercados —que estuvieron pendientes de cada palabra del nuevo presidente en busca de señales sobre cuándo podría actuar sobre las tasas— se calmaron ante sus comentarios de que las perspectivas de inflación se moderaron durante el último mes.

Warsh insistió el miércoles en que la Fed no se dejará influir por presiones políticas.Fuente: ShutterstockShutterstock

“Las expectativas de inflación de las primeras cuatro semanas de este período bajaron, los riesgos de inflación bajaron”, sostuvo.

Los rendimientos de los bonos del Tesoro y el dólar estadounidense cayeron tras sus declaraciones. El rendimiento de los bonos del Tesoro a dos años, particularmente sensible a las expectativas sobre tasas de interés, bajó 0,03 puntos porcentuales en la jornada, hasta el 4,14%.

“El mercado interpretó de forma moderada los comentarios de Warsh sobre las ganancias de productividad y las presiones inflacionarias más suaves”, dijo Mike Lorizio, jefe de tasas estadounidenses y trading hipotecario en Manulife Investment Management. “Pero es difícil sacar demasiadas conclusiones del movimiento de hoy, porque el posicionamiento probablemente todavía esté sesgado hacia una postura más dura después de la última reunión”.

Warsh evitó opinar sobre el fallo de la Corte Suprema de esta semana, que le impide a Trump destituir a la gobernadora de la Fed Lisa Cook, y esquivó la pregunta sobre si el banco podría subir las tasas en su próxima reunión, más adelante este mes.

“Quiero que tengamos una buena pelea familiar cuando nos reunamos dentro de cuatro semanas”, dijo. “Entramos a la sala y cerramos la puerta. Vamos a tener un buen debate, pero no tengo mucho más para decirles por ahora”.