China anunció amplias flexibilizaciones de las polémicas restricciones de Covid cero impuestas por el presidente Xi Jinping, incluida por primera vez la cuarentena domiciliaria -por primera vez-, al surgir nuevas muestras de los daños económicos causados por los controles de la pandemia.
Las nuevas medidas, esbozadas por el Consejo de Estado, el gabinete de China, fueron presagiadas por una reunión del politburó del partido comunista chino en la que se hizo hincapié sobre la importancia de estabilizar la economía más que en la batalla contra el Covid-19.
Incluyen el primer respaldo explícito del gobierno central al aislamiento domiciliario de los casos asintomáticos o leves, en lugar de en hospitales o centros de cuarentena centralizados. Algunos gobiernos locales ya venían experimentado con medidas similares en los últimos días.
El Consejo de Estado también declaró que la gente no tendría que mostrar un test negativo para entrar a la mayoría de los lugares públicos -una medida de flexibilización aplicada recientemente por ciudades como Beijing y Shanghai, a pesar de la preocupación por que la rápida propagación de Covid pudiera desbordar el sistema médico, especialmente en las zonas rurales más pobres.
En su reunión anterior, el politburó de 24 miembros, presidido por Xi, dijo que el Gobierno "optimizaría la prevención y el control de epidemias" mientras intentaba estabilizar una economía que creció un 3% interanual durante los primeros nueve meses de 2022, muy por debajo del objetivo de Beijing de 5,5% para fin de año.
Xi había dicho anteriormente que el Covid era un "virus del demonio" que sólo una "guerra popular total" podría vencer.

Chen Long, de Plenum, una empresa de asesoría con sede en Beijing, afirmó que la flexibilización de las políticas de Covid cero se hizo evidente en el cambio de tono de los comentarios de funcionarios y medios de comunicación estatales sobre la amenaza que supone el virus en las últimas semanas. Añadió que poner fin a todas las restricciones no sería un proceso sencillo, "pero nos estamos moviendo hacia allí, con firmeza, y no hay vuelta atrás".
Bert Hofman, director del Instituto de Asia Oriental de la Universidad Nacional de Singapur, dijo que las nuevas directrices constituyen "un paso importante".
"Definen una importante flexibilización de las medidas de Covid cero y ofrecen orientaciones centralizadas para que las sigan los gobiernos locales", añadió Hofman.
"Aunque aún quedan muchos desafíos por delante, se trata de un paso claro hacia una mayor apertura y la minimización del impacto del control de Covid en la sociedad y la economía".
Los datos comerciales de China de noviembre fueron el último ejemplo de la presión que está sufriendo su economía, con una contracción de las exportacionesy las importaciones por el mayor margen en varios años, a raíz del debilitamiento de la demanda mundial de sus productos.
Las exportaciones del país en dólares cayeron un 8,7% interanual hasta los u$s 296.000 millones, la mayor caída desde el inicio de la pandemia en enero de 2020 y muy por debajo de las expectativas de una caída en torno al 3,5%. Las importaciones disminuyeron un 10,6%, hasta los u$s 226.000 millones, el mayor descenso en dos años y medio.

En octubre, las exportaciones y las importaciones cayeron sólo un 0,3% y un 0,7%, respectivamente.
Estos retrocesos ponen de manifiesto la vulnerabilidad del comercio chino a la caída de la demanda exterior, a medida que otras grandes economías suben las tasas de interés y las restricciones por Covid presionan la frágil economía nacional.
Las exportaciones chinas al resto del mundo se dispararon durante las primeras fases de la pandemia, impulsadas por la demanda internacional de bienes durante los confinamientos. Pero esa fortaleza se desvaneció en medio de una tensión económica más amplia derivada de la crisis en el sector inmobiliario y de la política de Covid cero, que ha restringido la actividad económica.
Los datos comerciales se registraron durante una ola de duras medidas en noviembre, cuando las autoridades se enfrentaron a múltiples brotes enGuangzhou, Beijing y en una fábrica de Foxconn -que produce iPhone, entre otras cosas- en la ciudad de Zhengzhou, antes de pasar, finalmente, a una flexibilización.
"A medida que la demanda mundial se debilite en 2023, China tendrá que depender más de la demanda interna", dijo Zhiwei Zhang, economista jefe de Pinpoint Asset Management, que también espera que las exportaciones sigan siendo débiles en los próximos meses, ya que el país "pasa por un proceso de reapertura lleno de baches".
Las cifras comerciales del miércoles pasado fueron las últimas de una serie de datos negativos relacionados con la economía china, que creció un 3,9% en el tercer trimestre.
La demanda de los consumidores nacionales se ha mantenido débil bajo los frecuentes cierres de las ciudades impuestos por las políticas de Covid cero, y las ventas minoristas se contrajeron un 0,5% interanual en octubre.
Julian Evans-Pritchard, economista jefe para China de Capital Economics, afirmó que los datos de importación reflejaban "la disminución de la demanda interna en medio de los controles generalizados por el virus y la debilidad del sector inmobiliario".
"El alejamiento del Covid cero impulsará la demanda interna a medio plazo", añadió. "Pero es probable que la transición a vivir con el virus lleve tiempo".
El superávit comercial del país fue de u$s 70.000 millones, un 2,5% menos que en el mismo periodo del año anterior.















