Las exportaciones chinas aumentaron un 21,8% interanual en términos de dólares en enero y febrero, lo que encamina a la segunda mayor economía del mundo hacia otro año de superávits comerciales récord, pocas semanas antes de que Donald Trump y Xi Jinping se reúnan en Beijing.
El crecimiento de las exportaciones en los dos primeros meses del año superó ampliamente la previsión mediana de 7,1% de una encuesta de Reuters a analistas y también el aumento del 6,6% registrado en diciembre.
Las importaciones crecieron un 19,8% en enero y febrero, frente a una previsión del 6,3% y un crecimiento del 5,7% en diciembre. Las cifras sitúan el superávit comercial de China en los primeros dos meses de 2026 en un récord de u$s 213.600 millones, un 25,3% más que en el mismo período del año anterior.
El fuerte crecimiento solo intensificará las preocupaciones entre los socios comerciales de China de que una avalancha de productos de bajo costo está desplazando a sus fábricas, aunque economistas señalaron que el rápido aumento de las importaciones también es una señal alentadora.
Las prácticas comerciales de China son un punto particular de tensión para Trump, que llegará a Beijing a fines de marzo para una reunión clave con Xi. La guerra comercial impulsada por el presidente estadounidense no logró reducir el superávit chino, que el año pasado alcanzó un récord de u$s 1,2 billones.
“El aspecto positivo para los socios comerciales de China es que no solo las exportaciones fueron sólidas, sino que las importaciones también crecieron con fuerza”, afirmó Lynn Song, economista jefe para China de ING. “Eso muestra que los comentarios de China sobre impulsar las importaciones este año no son solo palabras”.
Durante el último año, los responsables de la política económica china han insistido en la necesidad de fortalecer el consumo interno, que ha quedado rezagado por la debilidad de la confianza de los hogares y ha contribuido a presiones deflacionarias.
El aumento de las exportaciones en enero y febrero se debió principalmente a envíos al sudeste asiático, que crecieron 29,4%, y a la Unión Europea, que aumentaron 27,8%.
Las exportaciones a Estados Unidos cayeron un 11%, mientras que las importaciones desde Estados Unidos se desplomaron un 26,7%. Sin embargo, economistas señalan que gran parte de las exportaciones chinas hacia el sudeste asiático terminan llegando a Estados Unidos, como parte de estrategias para reducir la exposición a los aranceles.
Shuang Ding, economista jefe para China y el norte de Asia de Standard Chartered, indicó que los exportadores podrían haber acelerado los envíos destinados a Estados Unidos ante el temor de que un reciente revés en la Corte Suprema contra los aranceles “recíprocos” de Trump lleve a la administración a aumentar gravámenes mediante otras normas comerciales.
También destacó un fuerte aumento en los precios de los semiconductores impulsado por el auge de la inteligencia artificial. “Tanto las exportaciones como las importaciones de circuitos integrados se dispararon, en línea con los datos comerciales de Corea y Taiwán”, señaló.
En el frente de las importaciones, Ding explicó que uno de los factores podría ser el aumento en los envíos de petróleo crudo, “ante la anticipación de una escalada de los riesgos geopolíticos”. China es el mayor importador de petróleo del mundo y la guerra entre Estados Unidos e Israel contra Irán ha interrumpido este mes envíos energéticos clave a través del Golfo.
Un profesor de la Universidad de Finanzas y Economía de Shanghái, que pidió permanecer en el anonimato, señaló que hubo “factores puntuales significativos” en enero y febrero que impulsaron las exportaciones, entre ellos el inminente fin el 1 de abril de un reembolso fiscal a las exportaciones de paneles solares y la reducción de impuestos para baterías, lo que pudo incentivar adelantos de envíos.
También mencionó un efecto de base baja en comparación con el feriado del Año Nuevo Lunar del año pasado.
Analistas indicaron que el enorme superávit comercial de China solo podría reducirse si Beijing logra resolver su prolongada crisis inmobiliaria y estimular la demanda interna para absorber el exceso de producción.
“La causa principal del enorme desequilibrio comercial es la débil demanda interna de China y la deflación tras el estallido de su burbuja inmobiliaria”, señaló el economista de Nomura Ting Lu en un informe previo a la publicación de los datos.
Carlos Casanova, economista de UBP en Hong Kong, sostuvo que el crecimiento de las exportaciones podría moderarse este año tras el adelanto de envíos del año pasado, aunque advirtió que las ventas externas no van a desplomarse.
“En muchos casos no hay alternativas a los productos chinos. Más allá del ruido político, creo que será muy difícil reemplazar el suministro chino”, concluyó.
