
Janet Yellen tenía ayer malas noticias para los inversores. La presidenta de la Reserva Federal de Estados Unidos teme que ellos estén subestimando los riesgos futuros de pérdidas y mayor volatilidad, en particular en las obligaciones negociables.
Al mismo tiempo, Yellen anunció las mejores noticias que podría haberles dado a los inversores: la excesiva toma de riesgos no influirá en las decisiones sobre las tasas de interés.
El argumento para los activos desde acciones hasta bonos basura se basa cada vez más en la idea de que la Fed, en particular, mantendrá las tasas bajas durante un largo período.
Los bonos con calificaciones inferiores a investment grade tienen poca amortiguación contra las malas noticias. Esos bonos supuestamente de alto rendimiento ofrecen menos de 5% en Estados Unidos y no llegan a 4,5% en la eurozona, los más bajos en ambos casos.
El interés por el rendimiento tiende a centrarse en los spreads sobre los bonos del Tesoro, una medida de la recompensa por el riesgo adicional asumido. A sólo tres puntos porcentuales, esa recompensa es muy inferior a los 20 puntos posteriores a la quiebra de Lehman, según el índice de referencia de Barclays, pero aún es un punto entero superior al piso de 2007.
El reducido spread refleja que se asume un riesgo mínimo de default combinado con una pequeña recompensa por la incapacidad de comprar y vender porque la liquidez ha bajado. Yellen mencionó el spread como una de sus preocupaciones, sugiriendo que ve potencial de defaults superiores, o cree que debería haber una mayor recompensa por la falta de liquidez.
Sin embargo, quizás el peligro mayor no provenga del ajustado spread, sino de las suposiciones en cuanto a los bonos de gobiernos que subyacen los precios de los bonos basura.
Los inversores ya creen que la Fed mantendrá bajas las tasas por un período mayor que los propios pronósticos del banco central. Los comentarios de Yellen respaldan a las palomas. Pero la historia señala que los presidentes de bancos centrales son difíciles de predecir y los mercados son malos anticipando sus giros.











