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Con la llegada del otoño y el descenso de las temperaturas, recorrer algunos de los pueblos costeros de España es una oportunidad realizar una escapada fuera de la temporada de verano.

Uno de los destinos ideales para una escapada de otoño es Altea, una localidad de la provincia de Alicante situada en la comarca de la Marina Baixa, junto al Mediterráneo. El municipio se caracteriza por sus casas blancas, sus calles estrechas y empedradas y las cúpulas azules de la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Consuelo.

Su casco antiguo está protegido como Conjunto Histórico y conserva parte del antiguo recinto amurallado, además de accesos históricos como el Portal Vell y el Portal Nou. Esta zona elevada de Altea también concentra miradores desde los que se puede observar el Mediterráneo y las montañas que rodean la localidad.

Los sitios imperdibles en el casco histórico de Altea

Uno de los recorridos principales para conocer Altea comienza en el Portal Vell, una de las antiguas entradas a la villa amurallada. Desde allí es posible recorrer sus calles hasta llegar a la calle Salamanca, donde todavía se conservan viviendas de los siglos XVIII y XIX.

Otro de los accesos históricos al antiguo recinto es a través de la glorieta del Maño y el Portal Nou. A lo largo del trayecto aparecen fachadas blancas, pendientes y miradores que permiten observar tanto el litoral como el paisaje montañoso.

Además, en la parte más alta del casco antiguo se encuentra la Iglesia Parroquial de Nuestra Señora del Consuelo, uno de los símbolos más destacados de Altea. El edificio actual fue construido entre finales del siglo XIX y comienzos del XX y destaca por su cúpula cubierta con tejas azules y blancas.

La Iglesia de Nuestra Señora del Consuelo fue construida en su forma actual entre 1900 y 1910 y destaca por su estilo neobarroco (foto: Wikimedia Commons)
La Iglesia de Nuestra Señora del Consuelo fue construida en su forma actual entre 1900 y 1910 y destaca por su estilo neobarroco (foto: Wikimedia Commons)Diego Delso

Del casco histórico a las playas de Altea

En cuanto a la costa de Altea, el pueblo cuenta con más de seis kilómetros de litoral, formado principalmente por playas de piedra y pequeñas calas.

Entre ellas, se encuentra la playa de la Olla, frente a la que emerge un pequeño islote, además de Cap Negret, Cap Blanc, la cala del Soio y la playa del Mascarat. Incluso, algunas de estas zonas permiten combinar el paseo junto al Mediterráneo con actividades como kayak o snorkel.

Asimismo, la localidad ofrece una gastronomía vinculada al Mediterráneo. Entre los platos tradicionales que destaca la promoción turística oficial de la Comunitat Valenciana, se encuentran diversos arroces, como el arroz a banda y el caldero, además de la fideuà.

El municipio se caracteriza por sus casas blancas y sus calles estrechas y empedradas (foto: Wikimedia Commons)
El municipio se caracteriza por sus casas blancas y sus calles estrechas y empedradas (foto: Wikimedia Commons)Diego Delso

Qué otros lugares pueden visitarse cerca de Altea

Más allá del casco urbano y de la costa, el entorno natural de Altea permite realizar algunas rutas de senderismo, como el Parque Natural de la Serra Gelada y la sierra de Bèrnia ubicada hacia el interior del pueblo.

Además, en esta zona se encuentra la ruta del Forat de Bèrnia, que atraviesa la montaña y permite acceder a distintos puntos con vistas al Mediterráneo. Otra opción atractiva es recorrer el Cañón del Mascarat, un paso estrecho situado entre las sierras de Bèrnia y Toix. Su itinerario tiene alrededor de 1,5 kilómetros entre ida y vuelta.