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El ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, ha cifrado en unas 5.000 las personas que quedan en Ceuta tras la entrada masiva de más de 70.000 migrantes de forma irregular por la frontera con Marruecos los pasados 30 y 31 de julio.

Del total, hay 1.898 menores ya identificados, en unos trámites de filiación que el ministro considera casi finalizados. Entre los adultos se ha completado la tramitación de más de medio millar de expedientes de asilo, la mayoría con una resolución desfavorable a la concesión de protección internacional.

El futuro de los migrantes en Ceuta, según Marlaska.EFE

Qué pasará con los migrantes que permanecen en Ceuta

Marlaska ha asegurado que las personas en situación irregular serán devueltas “a la mayor brevedad” y ha advertido de que quienes entraron ilegalmente no podrán permanecer en la ciudad. El Gobierno, ha explicado, acelerará su identificación y los trámites para proceder al retorno a Marruecos una vez determinada su situación administrativa.

Esos migrantes tampoco serán trasladados a la península ni entrarán en el Espacio Schengen, salvo los casos excepcionales de máxima vulnerabilidad que contempla la legislación nacional e internacional. El ministro ha precisado que la prioridad inicial fue la filiación de los menores.

Quienes permanezcan ocultos para evitar su identificación también serán localizados, ha advertido, y se tramitará su expulsión una vez acreditada la estancia irregular. En el caso de quienes hayan cometido delitos, el procedimiento se acelerará, e Interior ha solicitado al poder judicial las autorizaciones necesarias para su expulsión.

En qué consiste el nuevo refuerzo policial

El titular de Interior ha anunciado un nuevo refuerzo policial que se suma al desplegado desde finales de julio. Actualmente hay 880 policías nacionales, 270 más que antes de la crisis, y 714 guardias civiles, casi 200 más.

A ese dispositivo se añadirá estos días una Unidad de Prevención y Reacción con 45 nuevos agentes para reforzar la seguridad ciudadana, junto a otros 20 de la Brigada Central de Extranjería y Fronteras para apoyar a la Oficina de Asilo y Refugio. El objetivo, según Marlaska, es recuperar cuanto antes la normalidad, que ha reconocido que aún no se ha restablecido del todo.

Qué papel juega Marruecos y el riesgo de seguridad

Marlaska ha defendido la cooperación con Marruecos como uno de los elementos fundamentales para impedir una nueva entrada masiva, y ha calificado la relación de “estrecha, leal y basada en la confianza”. Sus palabras llegan después de que el ministro marroquí de Justicia, Abdellatif Ouahbi, afirmara que su Gobierno estudia suspender el acuerdo de extradición con España.

Preguntado por un posible riesgo de terrorismo o radicalización vinculado a la entrada masiva, el ministro lo ha descartado con rotundidad. “No existe ningún riesgo de amenaza terrorista”, ha afirmado, aunque ha asegurado que las autoridades mantienen monitorizadas a las personas que entraron, con comunicación permanente con Marruecos en materia de seguridad.

Sobre su ausencia en el Senado este miércoles, ha negado que el Gobierno haya eludido el control parlamentario y ha confirmado que comparecerá en el Congreso a finales de agosto, “sin perjuicio de comparecer donde sea”.