

El acceso a la vivienda se ha convertido en uno de los principales desafíos económicos en Europa. Durante años, comprar una casa fue una meta asumida como natural, pero ese camino hoy aparece cada vez más restringido por factores que van desde el encarecimiento del crédito hasta la falta de ahorro.
Ese cambio empieza a consolidarse en los datos. El European Housing Trend Report 2025 elaborado por RE/MAX Europa advierte que una parte relevante de la población ha quedado fuera del mercado de compra o directamente ha dejado de considerarlo una prioridad.
Según el informe, casi la mitad de los europeos no puede o no quiere comprar vivienda, una señal que redefine el equilibrio del mercado inmobiliario en todo el continente.

Comprar vivienda ya no es posible para millones: qué está pasando
El informe confirma que el principal obstáculo es económico. Más de un tercio de los europeos considera que su situación de vivienda es demasiado cara o difícil de sostener, lo que refleja el impacto directo del aumento de precios en los últimos años.
A esto se suma una presión creciente sobre los ingresos. Un 23% de los europeos destina más del 40% de sus ingresos a la vivienda, un nivel que limita de forma clara la posibilidad de ahorrar para comprar. En ese contexto, acceder a una vivienda en propiedad deja de ser una opción viable para millones de hogares.
El propio informe señala que reunir el dinero inicial se ha convertido en una barrera clave. De media, un europeo necesita 7,3 años para ahorrar lo suficiente para la entrada de una vivienda, un plazo que retrasa la compra y modifica los tiempos tradicionales del mercado.
Por qué cada vez más personas no quieren comprar vivienda
Según indica el informe, el cambio no es solo económico, también es cultural. Una parte de la población ya no ve la propiedad como una meta obligatoria, algo que durante décadas fue casi incuestionable en Europa.
Entre los jóvenes, la incertidumbre es clara. Según el informe, una proporción relevante de millennials cree que nunca podrá comprar una vivienda, principalmente por la combinación de salarios insuficientes y precios elevados. Este dato introduce una ruptura generacional en la relación con la compra de vivienda.
Al mismo tiempo, el alquiler gana terreno como alternativa. La flexibilidad laboral, la movilidad y la incertidumbre económica llevan a muchos a priorizar opciones menos rígidas. No se trata solo de no poder comprar, sino de no querer asumir ese compromiso en el contexto actual.
El mercado inmobiliario cambia y el alquiler gana protagonismo
Las consecuencias ya se están viendo. Si menos personas acceden a la compra, la demanda de alquiler aumenta y modifica el equilibrio del mercado inmobiliario en Europa.
Actualmente, cerca del 29% de los europeos vive en alquiler, una cifra que crece en los países donde los precios de la vivienda son más elevados. Este cambio refuerza el papel del alquiler como solución estructural y no solo temporal.

A medio plazo, el modelo tradicional basado en la propiedad pierde peso relativo. Aunque la mayoría de las viviendas siguen siendo en propiedad, el informe muestra que el acceso es cada vez más exigente. Comprar deja de ser un paso automático y pasa a depender de condiciones económicas mucho más restrictivas, marcando un nuevo escenario para el futuro de la vivienda en Europa.














