

La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, ha asegurado que el Gobierno de España aprobará “antes de verano” la reforma del registro horario, una medida clave dentro del ámbito laboral que busca reforzar el control de las horas trabajadas, informó EFE.
Según explicó en declaraciones a La Vanguardia, el Ejecutivo no introducirá “cambios significativos” respecto al texto que fue rechazado por el Consejo de Estado en un duro informe, y defenderá una normativa centrada en garantizar el cumplimiento de las horas extra y su correcta remuneración.
Una reforma que avanza pese a las críticas
Díaz adelantó que llevará la propuesta a la próxima Comisión Delegada del Gobierno para Asuntos Económicos. A pesar de los desencuentros con el Ministerio de Economía, sostuvo que el Ejecutivo mantiene ahora “la posición correcta” y está “del lado de la ley, de las horas extras retribuidas, cotizadas”.
Sobre el informe del Consejo de Estado, la ministra afirmó que lo respeta pero no lo comparte. En ese sentido, criticó que el organismo haga referencia a sistemas tradicionales como los tornos, al considerar que la realidad actual de las empresas españolas pasa por el uso de herramientas digitales para el control horario.

El impacto en las horas extra y los salarios
Uno de los principales objetivos de la reforma es abordar el volumen de horas extraordinarias irregulares. Según indicó Díaz, los trabajadores realizan “dos millones y medio de horas extraordinarias” que no son retribuidas.
En este contexto, la ministra aseguró que la implementación del nuevo registro horario tendrá como consecuencia un aumento real de los salarios, al garantizar que esas horas adicionales sean pagadas y cotizadas conforme a la normativa laboral.

Relación con Economía y estrategia política en el bloque progresista
Díaz también se refirió a su vínculo con el actual ministro de Economía, Carlos Cuerpo, con quien afirmó tener una “relación personal magnífica”, aunque reconoció discrepancias en materia económica, similares a las que mantenía con su antecesora, Nadia Calviño.
Asimismo, en el plano político, la vicepresidenta puso el foco en la necesidad de “entusiasmar” al electorado progresista de cara al futuro, aunque evitó pronunciarse sobre posibles liderazgos dentro del espacio situado a la izquierda del PSOE, subrayando que no entrará en el debate de nombres.














