

El Parque Arqueológico de Pompeya ha dado un paso inédito en la investigación histórica al emplear herramientas de inteligencia artificial (IA) para reconstruir los últimos momentos de una víctima de la erupción del Vesubio. Se trata de un avance que combina tecnología y arqueología para ofrecer una visión más precisa y accesible del desastre ocurrido en el año 79 d.C.
El proyecto, desarrollado junto a la Universidad de Padua, se apoya en un reciente hallazgo en la necrópolis de Porta Stabia, donde se encontraron restos humanos que aportan nuevos datos sobre cómo intentaron escapar los habitantes de la ciudad durante la catástrofe.
Reconstrucción inédita: cómo fue la huida de una víctima del Vesubio
La investigación permitió reconstruir la huida de un hombre que intentó salvarse de la erupción protegiéndose con un mortero de terracota colocado en la cabeza. El individuo también portaba una lámpara de cerámica para orientarse en la oscuridad, un anillo de hierro y diez monedas de bronce.
Los restos fueron hallados junto a los de otro hombre, ambos en un intento desesperado por alcanzar la costa. Los análisis revelaron que murieron en distintos momentos: el más joven fue alcanzado por una corriente piroclástica, mientras que el adulto falleció horas antes bajo una lluvia de fragmentos volcánicos conocidos como lapilli.

Excavación y tecnología: así se logró recrear la escena con inteligencia artificial
El descubrimiento se produjo durante excavaciones en la necrópolis de Porta Stabia, situada fuera de los muros de la antigua ciudad romana. Allí, los arqueólogos localizaron los restos de los dos individuos en plena huida.
A partir de estos datos, se desarrolló un modelo digital experimental que combina software de inteligencia artificial y técnicas de edición fotográfica. Esta herramienta permitió transformar la información ósea y material en una imagen científicamente accesible para el público no especializado.

Claves del hallazgo: qué revela sobre la tragedia y el uso de la IA en la arqueología
El uso del mortero como protección confirma físicamente los relatos de Plinio el Joven, único testigo ocular del desastre, quien describió en sus cartas cómo los ciudadanos se ataban cojines u otros objetos a la cabeza para evitar ser golpeados por el material volcánico.
Además, el proyecto abre nuevas posibilidades en el campo de la arqueología. “La inmensidad de los datos arqueológicos de Pompeya y otros yacimientos es tal que solo con la ayuda de la inteligencia artificial podremos protegerlos y enriquecerlos adecuadamente”, afirmó el director del parque, Gabriel Zuchtriegel. Y agregó que, para él, “si se utiliza correctamente, la IA puede contribuir a la renovación de los estudios clásicos, narrando el mundo clásico de una forma más inmersiva”.
Por su parte, el profesor Jacopo Bonetto, de la Universidad de Padua, señaló que el proyecto abre un debate sobre el uso “controlado y metodológicamente sólido” de la IA en la arqueología, siempre integrado con el trabajo de los especialistas.
Esta innovación será uno de los ejes del foro ético y tecnológico “Orbits”, que se celebrará en el recinto arqueológico en julio, consolidando el debate sobre el papel de la IA en los estudios clásicos.














