Comprar una vivienda por 9000 euros en España todavía es posible en algunos pueblos afectados por la despoblación. Irene Vila, una psicóloga valenciana de 20 años, adquirió en agosto de 2025 una casa de dos plantas con patio en el pueblo de su abuela materna, en la Serranía de Cuenca. La vivienda llevaba más de 30 años cerrada y necesitaba una reforma integral para recuperar sus condiciones de habitabilidad.
La joven consiguió cerrar la operación sin recurrir a una hipoteca, pero pronto descubrió que el precio de compra era solo una parte del desembolso. La primera gran intervención afectó al tejado, cuyo deterioro permitía la entrada de agua y amenazaba la conservación del inmueble. La reparación de la cubierta costó casi 12.000 euros, unos 3000 euros más que la propia casa.
¿Cómo consiguió comprar una casa por 9000 euros?
Irene conocía bien el pueblo porque había pasado allí muchos veranos con sus hermanos y su familia. Aunque la vivienda no pertenecía a su abuela, fallecida, la compra le permitió recuperar el vínculo con un lugar importante para su historia familiar.
Los propietarios llevaban años intentando vender el inmueble y habían rechazado otras ofertas. Sin embargo, el estado de conservación de la casa permitió a la joven negociar el precio. Según explicó a La Vanguardia, la necesidad de una reforma importante fue uno de los factores que le ayudaron a plantear una oferta a la baja.
Irene comenzó con una propuesta de 5000 euros y finalmente alcanzó un acuerdo por 9000 euros. También valoró la existencia de conexión de fibra óptica en la vivienda, un requisito importante para ella porque teletrabaja. La operación le permitió adquirir una casa en una zona rural sin asumir una deuda hipotecaria, aunque el proyecto exigía una inversión adicional para recuperar el inmueble.
Reformar el tejado costó más que comprar la vivienda
La cubierta fue la primera prioridad porque estaba formada por cañizo y tejas, con agujeros que dejaban pasar la lluvia. El deterioro había provocado problemas de humedad y hacía necesario actuar antes de avanzar con el resto de las obras. La reparación ascendió a casi 12.000 euros, una cifra que refleja la diferencia entre el precio de compra de una vivienda deteriorada y el coste de devolverle unas condiciones adecuadas.
La intervención exigió trabajos que iban más allá de sustituir algunas tejas. La reparación de una cubierta en mal estado puede requerir desmontar los materiales antiguos, retirar escombros, renovar elementos de la estructura y colocar sistemas de aislamiento e impermeabilización. El coste final también depende de la superficie del tejado, los materiales empleados, la accesibilidad y la mano de obra necesaria.
A estas dificultades se suma la disponibilidad de profesionales en los municipios rurales. En zonas con poca población, encontrar albañiles y otros especialistas puede resultar complicado, y los plazos de ejecución dependen de sus agendas. Por eso, Irene combina los trabajos profesionales con tareas que puede realizar por su cuenta, como lijar paredes, pintar las escaleras y recuperar el jardín con ayuda de familiares y amigos.
La vivienda ya cuenta con un tejado renovado y nuevas escaleras en la planta baja. Entre los siguientes trabajos previstos figuran la instalación eléctrica, la sustitución de la puerta principal y el cambio de una ventana deteriorada de la planta superior. La joven comparte la evolución de la reforma en su cuenta de Instagram, @irenevilaurra, donde muestra tanto los avances como los imprevistos de una obra que se prolongará durante varios años.