

Un experto confirma que las lluvias intensas alteran el sabor del agua del grifo debido al aumento de barro, sedimentos y materia orgánica que llega a los embalses y acuíferos. Según Raúl González, de la empresa de filtrado doméstico Tappwater, este fenómeno obliga a las plantas de tratamiento a intensificar el uso de cloro para garantizar que el agua sea potable.
El cambio de gusto, que puede percibirse después de episodios de precipitaciones extremas como los provocados por la dana Adam en el este peninsular de España, no significa necesariamente que el agua sea peligrosa para el consumo.
En ese contexto, el experto explica que el agua que llega a los hogares ya ha sido tratada y está sometida a controles para garantizar su seguridad, informó este domingo la agencia de noticias EFE.
Por qué las lluvias intensas cambian el sabor del agua del grifo
Cuando se producen precipitaciones abundantes, el agua circula por la superficie y arrastra barro, sedimentos y materia orgánica hasta los acuíferos y grandes embalses. Este proceso se conoce como escorrentía y puede aumentar considerablemente la turbidez del agua.
“La cantidad de agua en estas precipitaciones es tan brutal que rápidamente se convierte en barro y se arrastra”, explica a EFE Raúl González.
Los materiales arrastrados liberan compuestos asociados al olor característico de la tierra mojada, conocido como petricor. Según el especialista, este fenómeno puede traducirse en un sabor terroso en el agua, incluso antes de que llegue a las plantas de tratamiento.
Además, el agua puede contener bacterias y otros elementos que representan un riesgo para los consumidores si no se someten a los procesos de purificación correspondientes.

La hipercloración permite que el agua siga siendo potable
Para hacer frente a los aumentos de turbidez y a la presencia de materia orgánica, las plantas de tratamiento intensifican los procesos de desinfección. Una de las medidas que se emplean es la hipercloración, que consiste en aumentar la cantidad de cloro utilizada en determinadas circunstancias.
“Lo que hacen es una hipercloración. Tratan esos picos de turbidez tan altos con cloro. Esto lo hacen normalmente, pero ponen muchísimo más en este tipo de circunstancias”, comenta González.
Este procedimiento explica por qué el agua puede presentar un sabor u olor a cloro más intenso después de las lluvias. El especialista añade: “Y ese el sabor que nosotros percibimos en el grifo de casa, que es más intenso cuando ha llovido”.
Las instalaciones de tratamiento prevén estos episodios y se preparan para afrontar los picos de turbidez. Por eso, un cambio de sabor no implica automáticamente que el agua haya dejado de ser apta para el consumo. “El agua que nos llega a casa ya ha sido tratada y es segura, está muy vigilada”, afirma el experto.

¿Es seguro beber agua del grifo después de lluvias intensas?
El agua de la red pública sigue siendo segura para beber después de episodios de precipitaciones intensas. De hecho, González considera que el sabor a cloro puede ser una señal de que se han reforzado los tratamientos de desinfección.
“El sabor extraño al beber es, aunque un poco incómodo, positivo porque indica que realmente detrás hay alguien que está tratando el agua cuando pasan estas cosas”, asegura.
Cómo reducir el sabor y el olor a cloro en el agua de grifo
Los efectos de las lluvias no son iguales en toda España. Según el especialista, en las grandes ciudades las variaciones suelen amortiguarse porque los embalses que abastecen a la población tienen mayor capacidad y permiten diluir más la materia orgánica.
Por ese motivo, para quienes quieran reducir el sabor y el olor a cloro, una alternativa es instalar un filtro doméstico de agua.















