

Las babosas pueden aparecer en cualquier jardín y causar daños visibles en pocas horas. Se alimentan de hojas, brotes, flores y algunas frutas y verduras, sobre todo durante la noche, cuando encuentran condiciones frescas y húmedas para desplazarse.
Uno de los remedios caseros más conocidos consiste en tirar sal gruesa sobre su paso o directamente sobre las babosas. La explicación está en la forma en que la sal afecta a estos animales de cuerpo blando.
Por qué la sal acaba con las babosas
Las babosas necesitan conservar la humedad de su cuerpo para sobrevivir. Al entrar en contacto con una elevada concentración de sal, el agua de sus tejidos se desplaza hacia el exterior mediante un proceso de ósmosis.
El resultado es una deshidratación rápida que puede provocar la muerte del animal. La Universidad Estatal de Utah explica que la sal puede matar rápidamente a babosas y caracoles.
Por eso, el método se convirtió en uno de los trucos domésticos más conocidos para eliminar estos animales cuando aparecen en una zona concreta del jardín.
Las babosas suelen dejar además un rastro brillante de mucosidad sobre las hojas o el suelo. Ese rastro puede ayudar a detectar por dónde están pasando y localizar los lugares en los que se concentran.

Cuándo aparecen más babosas en el jardín
Estos animales son especialmente activos cuando existe humedad y sombra. Su actividad aumenta durante la noche y después de períodos lluviosos, mientras que las condiciones cálidas y secas resultan menos favorables.
Por eso, para encontrar dónde se esconden, conviene revisar el jardín cuando cae el sol. También es habitual que permanezcan durante el día debajo de piedras, tablas, restos vegetales u otros elementos que mantengan el suelo fresco y húmedo.
Las plantas jóvenes son especialmente vulnerables. Las babosas pueden dejar agujeros irregulares en sus hojas y afectar seriamente su desarrollo si el ataque es frecuente.

Otros remedios para combatir las babosas
La sal no es la única opción para controlar la presencia de babosas en el jardín. Existen diferentes métodos para reducir su número y prevenir daños en las plantas, especialmente cuando aparecen de forma recurrente:
- Recogerlas a mano: hacerlo durante la noche, cuando estos moluscos suelen estar más activos, permite retirarlos de las zonas afectadas.
- Utilizar trampas: los recipientes con cerveza enterrados parcialmente en el suelo pueden servir para atraer y capturar babosas.
- Eliminar sus escondites: retirar tablas, piedras y restos de vegetación ayuda a reducir los lugares donde pueden refugiarse.
- Favorecer a sus depredadores naturales: aves, sapos y escarabajos de tierra pueden contribuir a controlar su presencia en jardines con mayor biodiversidad.
Un remedio casero muy conocido
Las babosas forman parte habitual de los ecosistemas de jardín y no todas las especies tienen el mismo comportamiento. Por eso, existen distintas formas de controlar su presencia y proteger las plantas más vulnerables.
Aun así, cuando una babosa aparece en el camino de una planta o en una zona concreta del jardín, la sal gruesa es uno de los remedios caseros más conocidos para acabar rápidamente con ella por su efecto deshidratante.
















