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Cuando Louis Daguerre apuntó su cámara hacia un bulevar de París en 1838, no pretendía retratar a nadie, pero sin querer dejó registradas a dos personas en la que se considera la primera imagen humana de la historia. Casi dos siglos después, por fin se conoce el punto exacto donde se encontraban.

Aquella mañana, el pionero del daguerrotipo quería probar su invento desde la ventana de su estudio, con vistas al Boulevard du Temple. La calle era solo un paisaje urbano, pero un limpiabotas y su cliente quedaron fijados en la placa y pasaron a la historia sin saberlo.

Durante casi dos siglos nadie pudo señalar en qué lugar de la ciudad se habían detenido aquellos dos desconocidos. El misterio lo resolvió un trío de cineastas suecos, Kalle Boman, Axel Danielson y Maximilien Van Aertryck, que marcó el sitio de forma permanente.

Louis Daguerre captó el Boulevard du Temple en 1838 y, sin proponérselo, dejó registradas a las primeras personas de una fotografía.Fuente: ShutterstockShutterstock

El punto exacto quedó marcado con una placa de bronce

El lugar identificado por los cineastas está en la Place de la République, donde ahora hay una placa de bronce titulada Un détail imprévu (“Un detalle imprevisto”). La obra fue inaugurada el pasado 15 de octubre por el alcalde de París, en el marco de los 200 años de la fotografía en Francia, y se realizó junto con la ciudad.

La pieza reproduce un fragmento de la imagen, narra su historia, pesa 70 kilos y está encajada en el suelo, donde antes había dos losas de hormigón. Quienes pasan hoy por la plaza pueden detenerse junto al sitio donde, según la reconstrucción histórica, un hombre se hizo limpiar los zapatos una mañana de 1838.

Una investigación de dos años con escaneos en 3D y planos antiguos

Llegar a esa ubicación no fue sencillo, porque la zona se transformó por completo. La creación de la Place de la République modificó el trazado del bulevar, y las reformar urbanas del siglo XIX hicieron desaparecer gran parte de los edificios originales.

La curiosidad llegó en 2024, cuando Van Aertryck, Danielson y Boman se descubrieron por azar cerca del lugar donde Daguerre colocó su cámara. Los tres conocían bien la imagen, porque la habían incluido en And the King Said, What a Fantastic Machine, documental premiado en Sundance en 2023.

Durante dos años escanearon en 3D la plaza y el bulevar, y consultaron planos, pinturas, grabados y hasta el Atlas Vasserot, un catastro parisino de 1836. Dos estudios de arquitectura, uno francés y otro sueco, analizaron los datos y propusieron dos ubicaciones separadas por apenas dos metros. Los cineastas optaron por un punto intermedio.

Un limpiabotas y su cliente, los únicos que resistieron la exposición

Que solo dos personas figuren en una calle transitada se explica por la técnica de la época, que exigía entre cinco y diez minutos de exposición. En ese lapso, peatones y carruajes se movieron y se borraron, y el bulevar quedó casi desierto aunque estaba lleno de actividad.

Solo dos figuras permanecieron quietas el tiempo suficiente. Para Van Aertryck, fue pura casualidad que justo esos dos se detuvieran en el momento preciso. Además, el director cree que el limpiabotas pudo ser un adolescente de entre 12 y 15 años, ya que, según contó a Radio France, los grabados de la época solían representar así a ese oficio.

El negativo de 1937 que sigue sin aparecer

Aunque el lugar ya está identificado, la imagen original todavía guarda un misterio. En 1839, Daguerre envió la placa al rey de Baviera, y según Artnet quedó muy dañada durante los bombardeos aliados de la Segunda Guerra Mundial. Una restauración en 1970 tampoco logró recuperarla y hoy resulta casi irreconocible.

Por pura casualidad, un limpiabotas y su cliente se quedaron quietos el tiempo justo para aparecer en la fotografía que Daguerre tomó en París en 1838.Wikipedia/Dominio público

Lo que se conoce proviene de una fotografía de esa placa que mandó hacer en 1937 Beaumont Newhall, vinculado al MoMA de Nueva York. Los cineastas buscan ahora el negativo de aquella copia con ayuda del Museo Nacional de Baviera y del Getty Center de Los Ángeles. Se sabe que pasó por distintos puntos de Estados Unidos, pero su paradero sigue siendo desconocido.

“Esta foto y esta placa nos recuerdan, en cierto modo, que las generaciones anteriores también vivieron una profunda transformación tecnológica, cuyas consecuencias hay que comprender y saber gestionar”, señaló Van Aertryck a Radio France.